Todos los mineros abandonaron el Hospital de Copiapó, según pudo saber El País. Fueron dados de alta 31, mientras que los dos restantes fueron trasladados a otras instituciones.
Uno de los mineros que seguirá bajo observación médica sufre "síndrome vertiginoso", es decir, mareos e ilusión de movimiento. Mientras, el otro registra una patología dental.
Paola Neumann, directora regional de salud de la región de Atacama, no reveló el nombre de los dos mineros trasladados.
Según informa el portal chileno LaTercera.com, "la mayor parte de los mineros salió del recinto sin los característicos lentes que les fueron provistos para protegerse del sol y también con ropa de civil, lo que facilitó su propósito de no ser reconocidos. Además, no fueron acompañados por ningún familiar".
Cabe recordar que ayer, sobre las 23.30 horas de Uruguay, fueron dados de alta los primeros tres mineros: el boliviano Carlos Mamani, Juan Illanes y Edison Peña.
VUELTA AL HOGAR. Un automóvil de la Asociación Chilena de Seguridad, llevó a Illanés, de 52 años, y al boliviano Mamani, de 23 años, a sus hogares en la barriada Juan Pablo II, en la parte alta de la ciudad, uno de los sectores más precarios de Copiapó.
En el trayecto a su casa, Illanés compartió su sueño para el futuro con la AFP: "La verdad que me quiero ir a Miami", dijo.
"El encierro fue terrible, lo peor fue estar abajo. Dos meses encerrado", relató. "Los primeros 17 días fueron una pesadilla. Luego todo cambió".
"Poco a poco nos fuimos organizando, y sentíamos el apoyo de afuera. Ya cerca del final, lo único que queríamos era salir", cuenta a la AFP poco antes de llegar a su vivienda.
Illanes, minero de profesión, casado y con un hijo, emergió de la mina a las 02H06 (05H06 GMT) tras sus compañeros Florencio Ávalos y Mario Sepulveda.
"La experiencia en la mina fue muy provechosa", comentó. "Todo esto es increíble", dijo, quien es sindicado como el encargado de inyectar optimismo y humor durante el encierro.
Ya en tono de reflexión afirmó "teníamos que pasar algo así para mostrar cómo trabajan los mineros".
Al llegar al hogar del boliviano Mamani, un puñado de familiares, compatriotas bolivianos y vecinos se econtraba ante su vivienda de barro y adobe, donde habían colocado un cartel que rezaba: "Bienvenido a nuestro humilde hogar", en un barrio donde hasta los niños aconsejan no acercarse por la noche por temor a las violaciones.
Allí lo esperaba su su esposa y su hijita de un año, que había preparado una cena típica de su país para una treintena de invitados, en su mayoría bolivianos.
Al llegar al frente a su hogar, Mamani permaneció paralizado ante la emoción y el caluroso recibimiento de su familia y vecinos.
"Estoy bien, estoy bien", repitió. Los periodistas y las cámaras lo acosaban pero el minero boliviano no contestó y se abrió paso hacia su vivienda.
TRAGEDIA . Pero otra noticia también sacudió a Chile esta mañana: anoche, mientras trabajaba en una mina de oro cercana a Copiapó falleció otro minero. En este caso, la muerte se debió a un aplastamiento por maquinaria.
(Con información de AFP)