BAGDAG Un atentado suicida mató a 35 personas ayer en la ciudad santa chiita de Nayaf. Un hombre con un cinturón repleto de explosivos se hizo saltar por los aires a la entrada de un mercado del casco antiguo de la ciudad, a 150 metros del mausoleo del imán Alí y de las oficinas del gran ayatolá Alí Sistani, la principal autoridad religiosa chiita de Irak.
La acción costó la vida al menos a 35 personas y otras 112 resultaron heridas, según los servicios del Ministerio de Sanidad. Un grupo islamista sunita poco conocido llamado "los Soldados de los Compañeros del Profeta" reivindicó la acción, que aseguró haber cometido en nombre de la defensa de la comunidad sunita, en un comunicado publicado en internet.
Por su parte un portavoz del Consejo Superior de la Revolución Islámica en Irak (CSRII), uno de los más importantes partidos chiitas, dirigido por Abdel Aziz Hakim, se apresuró a condenar el atentado.
Saheb Al Ameri, portavoz del jefe radical chiita Moqtada Sadr, pidió a las autoridades iraquíes que tomen "medidas de seguridad draconianas" y subrayó "la necesidad de reactivar el papel de los comités populares para proteger a los ciudadanos", en referencia a las milicias existentes en los diferentes barrios de Bagdad.
También murieron cinco civiles y otros doce resultaron heridos por un obús disparado por la noche contra un café de Husseiniya, un suburbio al noreste de Bagdad, mientras que otras seis personas perdieron la vida en un atentado con bomba en un restaurante en el suroeste de la capital, en el barrio de Saadiya, según informó la policía.
A la morgue de Bagdad llegaron en julio 1.850 cadáveres, cifra que representa un nuevo recrudecimiento de los asesinatos de carácter confesional en Irak. AFP