LA PAZ
Los sindicatos y la oposición rechazaron unánimemente ayer la propuesta del gobierno de convocar a un referéndum para decidir la exportación de gas a Norteamérica y volvieron a las protestas demandando la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Miles de campesinos, mineros y vecinos de la ciudad campesina de El Alto volvieron a tomar el centro de La Paz en una manifestación ruidosa, pero pacífica, que buscaba provocar la dimisión del mandatario.
Grupos de civiles de la ciudad de Santa Cruz, la más próspera de Bolivia, anunciaron que ofrecerán resistencia armada a la marcha de campesinos.
"Hoy ya no aceptamos diálogo, ni referéndum, hoy el lema es que tiene que irse Gonzalo Sánchez de Lozada", dijo el secretario general de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares. "Referéndum no se necesita, porque el pueblo ya ha dicho en las calles que el gas no sale ni por Chile, ni por Perú", agregó.
ACUERDO. En ese clima, el vicepresidente Carlos Mesa salió del silencio al que se llamó desde el lunes —cuando anunció que se alejaba del gobierno, pero no del cargo—, y pidió un gran acuerdo para frenar la violencia.
Mesa convocó al gobierno —al que no volverá, según dijo— y la oposición a ceder en sus posiciones y a que ninguna de las partes lo utilice en su enfrentamiento.
La posibilidad de mitigar el clima de desolación que se vive en las calles de varias ciudades desde el fin de semana parece lejana por la insistencia en la renuncia del mandatario por parte de los líderes de las protestas: Evo Morales, Solares, y el legislador indigenista y ex guerrillero Felipe Quispe.
Los dirigentes dijeron que la propuesta presentada el miércoles por el presidente de lanzar un referéndum consultivo sobre la exportación de gas era tardía, y en definitiva una trampa que no debía llevar a desmovilizarse a los sectores en protestas, pues no fija fecha ni metodología.
GOLPE. En una entrevista concedida a varias radioemisoras extranjeras, Sánchez de Lozada dijo que el rechazo a sus propuestas hace evidente que lo que los opositores buscan no es la solución de los conflictos, sino "un golpe de Estado". "Este es un movimiento que busca derrocar el gobierno y sustituirlo por una narcodictadura sindical", insistió.
Señaló que el proyecto de exportación de gas fue una excusa para generar "un movimiento sedicioso", aunque reconoció que la posibilidad de que el gas saliera por Chile, como reclamaba el consorcio promotor del proyecto, gatilló sentimientos nacionalistas acendrados en los bolivianos contra esa nación, desde que perdió contra ella su costa en la guerra de 1879. AP