Obama busca acercarse a Kabul antes de la retirada

Temores. Fuerzas afganas cada vez más cuestionadas; insurgentes no se frenarán

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó en su visita a Afganistán el retiro de sus hombres en 2014. Lo hizo cuando las relaciones entre los países no es buena y la incertidumbre crece con respecto a cómo se las arreglará Kabul.

El chorro de ayuda exterior en Afganistán disminuirá a un goteo a partir de 2014. Esto incrementará el profundo sentido de precariedad del país. Además, existe la inquietud con respecto a si lo que alguna vez fueron angulares objetivos de EE.UU. en Afganistán -establecer fuerzas de seguridad confiables, frustrar la insurgencia, reducir la corrupción endémica, asegurar perdurables derechos para la mujer y minorías- son poco realistas ahora dado el plazo en el horizonte.

"Ninguna de las tensiones entre EE.UU. y el gobierno de Karzai ha desaparecido", destacó Anthony H. Cordesman, analista estratégico por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, en un ensayo publicado este martes en el sitio web del Centro. "Los problemas mayores con el gobierno afgano y la corrupción no están disminuyendo. El progreso en la creación de fuerzas afganas con credibilidad es cada vez más cuestionable, los insurgentes claramente están comprometidos con seguir peleando, y las relaciones con Pakistán al parecer dan dos pasos atrás por cada paso al frente".

Cordesman continuó: "En cuanto a la política interna de EE.UU., todo parece indicar que está creciendo un acuerdo tácito y bipartidista para desviarse hacia una estrategia de salida sin admitirlo realmente".

Incluso ahora, meses antes de cualquier retiro substancial de fuerzas, existen inquietudes crecientes con respecto a si la red de militantes Haqqani, que acaba de salir de una ráfaga de ataques que paralizó a la capital durante un día el mes pasado, representa una creciente amenaza en el largo plazo. Además, dirigentes talibanes de la corriente popular aún no aceptan pláticas de buena gana, al parecer dispuestos a apostarle a que pueden asegurar tanto influencia como territorio bajo sus propios términos.

La reducción gradual de fuerzas militares de EE.UU. está programada para llegar al tiempo que Afganistán empiece a elegir un nuevo presidente, complicando temores de que no habrá una transición de poder pacífica. En su ausencia, podría haber un "sobrecalentamiento político", escribió Haroun Mir, el director del Centro de Investigación y Estudios Estratégicos de Afganistán, en una reciente columna de opinión en The New York Times.

Pero, al menos en un frente, el viaje comunicó algo de vital importancia para los afganos: garantías de que Estados Unidos no está en una confusión apresurada por salir corriendo.

CHOQUES. La confianza ha escaseado entre los países este año, recuperándose de crisis que van desde la quema de libros del Corán en la Base Aérea de Bagram en febrero hasta el asesinato de cuando menos 16 hombres, mujeres y niños presuntamente a manos de un sargento estadounidense en el sur de Afganistán, en marzo. En el ínterin, el número de asesinatos de occidentales por parte de fuerzas de seguridad afganas fuera de control e infiltrados talibanes está creciendo y ya representa el 20% de todas las bajas de la OTAN en este año.

Así que no fue un punto menor para los afganos que Obama viniera aquí a celebrar la conclusión de un Acuerdo de Sociedad Estratégica entre ambos países, el cual garantizó que continuará la ayuda estadounidense para la economía y el desarrollo, así como la promesa de un acuerdo de seguridad en el futuro.

"Su viaje demuestra que Estados Unidos permanecerá en la región y no repetirá el error que los estadounidenses cometieron después de que el régimen comunista fue derrocado en Afganistán", dijo Mirdad Nejrab, presidente del Comité de Seguridad Interna del Parlamento afgano. "Es una buena respuesta a nuestros vecinos y países de la región, que pensaron que los estadounidenses se irían y punto".

"Es un muy buen momento para que él viniera aquí, no hay muchas noticias polémicas justo ahora y puede proyectar cierto nivel de estabilidad y suavidad en las relaciones", dijo Wahid Omar, ex portavoz del presidente Hamid Karzai,.

Podría ser mucho más difícil sostener la narrativa en seis meses a partir de ahora, a medida que se retiran 23.000 efectivos estadounidenses.

Acuerdo hasta el año 2024

El acuerdo firmado por Obama y Karzai prevé la posibilidad de que soldados estadounidenses permanezcan en territorio afgano 10 años más, tras la retirada de 2014. El pacto no contempla bases permanentes en Afganistán, pero compromete a este país a dar "acceso" a las fuerzas norteamericanas.

También prevé la posibilidad de que las tropas permanezcan allí para entrenar los soldados afganos y combatir a los elementos de Al Qaeda restantes. AP, AFP y ANSA

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