Noche carioca a merced de las bandas de narcos

Violencia. Al menos 18 muertos en una madrugada difícil

 tapa 275 20061229 275x185
AFP

ANSA

Una serie de ataques contra ómnibus de pasajeros, un hospital y comisarías causó 18 muertos y más de 20 heridos en Rio de Janeiro, en una jornada considerada "trágica" por las autoridades cariocas.

Según la Secretaría de Seguridad de Rio, entre los muertos hay nueve civiles, dos policías militares y siete sospechosos de estar involucrados en los ataques que, según la prensa, fueron obra del Comando Vermelho, la facción criminal más antigua de Rio, en represalia por la actuación de fuerzas parapoliciales en las favelas.

Los ataques registrados desde la madrugada hasta las primeras horas de la mañana de ayer, fueron 12 y se produjeron a siete meses de acciones similares que asolaron a San Pablo.

En el más grave de los episodios ocurridos en Rio, siete víctimas murieron carbonizadas, a bordo de un ómnibus incendiado por bandidos fuertemente armados, en una de las principales vías de acceso a Rio, la Avenida Brasil.

El secretario de Seguridad de Rio, Roberto Precioso, afirmó tras los hechos, que las autoridades "ya tenían informes de Inteligencia sobre probables ataques" en estos días.

"La ola de violencia fue trágica. Pero si la policía no hubiera reaccionado rápido, en base a esos informes, podría haber sido peor", consideró en su primera evaluación sobre los 12 ataques registrados en la ciudad.

La policía militar ocupó ayer las principales favelas de la ciudad, donde hubo nuevos enfrentamientos entre presuntos narcos y fuerzas de seguridad.

La ola de terror comenzó poco después de la medianoche, cuando ocho delegaciones y cabinas policiales, y un hospital, fueron atacados a tiros, por un grupo de hombres armados con fusiles y granadas que atravesó las calles de la ciudad, a bordo de al menos una veintena de automóviles.

En su paso por Rio, los agresores lanzaron planfletos contra milicias paramilitares y parapoliciales que se cree operan en las favelas para expulsar narcos, y ante las que "la respuesta, es un río de sangre".

La orden para los ataques partió del complejo de presidios de Bangu, zona norte de Rio, y contra milicias integradas por policías, ex policías, bomberos, agentes penitenciarios y militares que actúan en unas 92 favelas de Río, de donde expulsan a narcotraficantes, según informes periodísticos. Fue puesta en práctica por bandidos vinculados a la facción criminal Comando Vermelho, la más antigua de Rio de Janeiro.

En sus panfletos, los agresores criticaron a la gobernadora de Rio, Rosinha Matheus, y su marido, el ex gobernador Anthony Garotinho, del Movimiento Democrático Brasileño.

"Rosinha y Garotinho apoyan la milicia contra los pobres afavelados. La milicia masacra a los pobres de la favela y la respuesta es el río de sangre", dicen los panfletos, cuya copia aparece publicada en el matutino O Dia.

El secretario de Seguridad de Rio, calificó, no obstante, de "imbecibilidad" a las versiones que apuntan a los ataques del crimen organizado como respuesta a la acción de milicias.

festejo popular. A sólo tres días del Réveillon, la fiesta popular más importante de la ciudad tras el Carnaval, las autoridades reforzaron el despliegue policial.

El tradicional evento en la playa de Copacabana, centro de los festejos con quema de fuegos artificiales, reunirá unas 2,5 millones de personas, de las cuales más de medio millón son turistas entre los cuales, el 40% son extranjeros.

Al respecto, el alcalde de la ciudad, César Maia, del conservador Partido Frente Liberal (PFL), afirmó hoy que se siente "espantado" con los ataques en la ciudad, pero consideró que durante el Réveillon "no habrá problemas".

"Estoy espantado. Hay que duplicar el despliegue policial en la ciudad", dijo Maia, antes de asegurar que el domingo 31, "tal como ocurre todos los años, no pasará nada durante el Réveillon".

Rio destruye su cárcel más antigua

La prisión más antigua de Brasil quedó sepultada bajo toneladas de escombros en una detonación controlada por las autoridades de Río. El complejo Frei Caneca, en el centro carioca, compuesto por cuatro distintos presidios, comenzó a ser evacuado el 22 de noviembre y los reos trasladados a nuevas cárceles en el oeste de la ciudad. Construido en 1769, el Complejo Frei Caneca albergaba a unos 1.900 reclusos, de acuerdo con una nota de la Secretaría de Administración Penitenciaria de Rio. La decisión de destruir el penal y mudar a los prisioneros obedeció a que el complejo fue quedando en zonas próximas a áreas residenciales y sus viejas instalaciones además dificultaban la seguridad.

Violentos recuerdos paulistas

La ola de violencia desatada en la madrugada de ayer en Rio de Janeiro, a cargo de un grupo de hombres armados con fusiles y granadas que atacaron objetivos policiales y civiles activó las imágenes de los atentados en San Pablo, el estado más rico de Brasil. El 12 de mayo nueve integrantes del crimen organizado fueron traslados a un presidio de máxima seguridad y fue entonces cuando empezó la ola de ataques y de rebeliones en las cárceles paulistas que causó pánico y asoló San Pablo.

Durante seis días, un total de 998 objetivos -362 ómnibus , 122 cajeros automáticos y 352 casas de policías y edificios públicos incendiados- fueron alcanzados por bombas caseras y tiros. La violencia que paralizó a San Pablo en esos días causó 157 muertes, según datos de la Secretaría de Seguridad estadual. Del total de muertos, 53 eran agentes penitenciarios y civiles, y 104 supuestos criminales en enfrentamientos con la policía. De acuerdo a la policía paulista, la orden de los ataques partió desde dentro de las prisiones, por parte del PCC, comandado por Marcos Camacho, alias "Marcola", que recibió autorización de la justicia para casarse en la cárcel, con una estudiante de derecho.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar