Fuertes lluvias y el riesgo de nuevas crecidas complican las labores de rescate en Nepal, tras el devastador deslave que dejó al menos 750 muertos en la frontera con China.
Más de 3.000 personas, entre ellas cientos de extranjeros, siguen desaparecidas después del desastre ocurrido el miércoles en el Himalaya, causado por un colapso glaciar que desencadenó una enorme avalancha de lodo y escombros que sepultó pueblos enteros. Además de la magnitud de la tragedia, que mantiene a numerosas familias sin noticias de sus seres queridos, los equipos de rescate enfrentan múltiples riesgos debido a carreteras intransitables, comunicaciones interrumpidas y amenaza de nuevos desastres naturales.
Las autoridades nepalíes pidieron ayer domingo a los rescatistas que actúen con “prudencia”, ante el aumento del caudal del río Bhotekoshi, en el distrito de Rasuwa. Los rescatistas retomaron las excavaciones para intentar acceder a un túnel donde permanecen atrapados cerca de 100 trabajadores, tras haber interrumpido la operación debido al aumento del caudal.
Según el gobierno, un centenar de obreros podría seguir con vida en túneles de obras hidroeléctricas. En la central hidroeléctrica Trishuli 3A, los equipos de rescate del ejército lograron el sábado abrir un conducto para suministrar oxígeno al interior del túnel.
AFP