Mueren 18 en un motín carcelario

Sucedió en una cárcel de máxima seguridad de Brasil

SAN PABLO | Un motín que duró unas treinta horas en una prisión de máxima seguridad en el estado brasileño de Maranhao, al noreste del país, terminó con la muerte de 18 reclusos.

El secretario de Seguridad del estado, Aluisio Guimaraes, criticó la "inútil matanza", que comenzó cuando los presos sometieron y balearon a un agente durante una inspección.

"El principal motivo de la rebelión fue un enfrentamiento entre organizaciones criminales que se disputan el control" del Complejo Carcelario de Pedrinhas, informó la Secretaría de Seguridad en un comunicado.

El sangriento motín, que terminó el mediodía de ayer con una mediación de un pastor evangélico y un juez, se había iniciado el lunes de mañana. Después de balear al agente que hacía la requisa, los amotinados tomaron como rehenes a otros cinco, en demanda de agua y comida, transferencia para sus regiones de origen, mejoras de las condiciones de detención y aceleración de sus causas judiciales.

Antenoche la situación se complicó para los negociadores de la tropa especial de la policía militar cuando, según la prensa local, los cadáveres de nueve presos fueron entregados a cambio de agua y comida para los amotinados. Pasaron también tres cabezas que fueron arrojadas por los portones.

Los cinco guardias carcelarios que habían sido tomados como rehenes fueron liberados sanos y salvos.

Los motines son frecuentes en las prisiones brasileñas, donde la superpoblación fomenta que organizaciones criminales impongan el orden. En la cárcel de Sao Luiz, de alta seguridad, hay 320 criminales detenidos entre los más peligrosos del estado de Maranhao.

El secretario de Seguridad Pública del estado, Aluisio Guimaraes, afirmó que ni la superpoblación ni los malos tratos provocaron el motín de los presos.

"Durante las negociaciones, los detenidos solicitaron la dimisión del director. También exigieron que las visitas íntimas ocurran en las celdas, lo que es imposible", destacó.

La superpoblación y la falta de guardias se encuentran muchas veces en el origen de la violencia en la mayoría de las prisiones brasileñas. AFP Y ANSA

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