Minero de los "33" dice que pensaron en comerse a uno

Chile. Confesiones a un año del rescate

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SANTIAGO | AP

Uno de los 33 mineros atrapados durante 69 días a 700 metros de profundidad reveló que durante las primeras 17 jornadas al fondo de la mina, cuando estaban al borde de la inanición, algunos pensaron en comerse al que muriera primero.

La revelación la hizo Samuel Ávalos entrevistado para un documental producido por la BBC, la televisión pública británica, y transmitido por la estación local pública de Chile, a dos días del primer aniversario del rescate de los "33" como son conocidos mundialmente.

El documental se centró en los primeros 17 días de encierro al fondo del socavón, cuando en la superficie no se sabía si estaban todos vivos -la menor de las posibilidades-, muertos o si había sobrevivientes. Era muy esperado porque los mineros hicieron un pacto de no revelar qué había sucedido en ese tiempo, hasta hoy.

Arriba, en pleno desierto de Atacama, el más árido del mundo, donde se ubica la mina de cobre San José, escenario del desastre, centenares de personas trabajaban perforando la roca en distintas partes, con mapas del socavón desactualizados, luchaban contra el tiempo para alcanzar a los mineros atrapados.

El 5 de agosto del 2010 un derrumbe en la insegura mina San José, 850 kilómetros al norte de Santiago, que no cumplía con medidas de seguridad básicas, como chimeneas de escape, atrapó a los mineros por más de dos meses.

Los mineros alcanzaron a huir al fondo de la mina cuando empezó el derrumbe, y allí permanecieron en el llamado refugio, una especie de pequeña habitación de roca, con una mesa y un cajón que debía contener alimentos para que pudieran alimentarse dos días.

Pero la realidad era distinta a la teoría y solo encontraron algunos paquetes de galleta, leche, y pocas latas de pescado.

Al principio comieron a diario, pero al percatarse que el rescate demoraría, racionaron al máximo el alimento y hacia el final de esos 17 días de pesadilla, solo comían una pequeña cucharada de pescado. Todos habían bajado muchos kilos, ya presentaban problemas dentales y de hongos en la piel, pues el ambiente en que estaban era un horno con un 90% de humedad y un promedio de 40 grados Celcius de calor.

La inanición ya les impedía desplazarse con normalidad en el refugio y en los pocos túneles despejados por los que podían caminar. El grupo no estaba deshidratado porque tenían el agua sucia con que se enfriaban las máquinas.

Ávalos dijo que pensaban que, obviamente, la situación era más complicada para los más ancianos, varios de ellos enfermos.

"Esto era una suerte de quién caía primero, en eso estábamos, el que caía primero... los demás íbamos a llegar ahí, igual que los animalitos", dijo.

La versión de que los mineros habían pensado en comerse a algún compañero había circulado antes, pero siempre fue negada por varios, como Omar Reygadas, quien dijo que cuando se habló del tema durante esos primeros 17 días de encierro, era solo una broma.

En una nota transmitida el domingo en el noticiario central de Televisión Nacional de Chile, Reygadas dijo que en broma habían hablado de comerse a su compañero Claudio Yáñez, porque estaba más delgado que los otro. "Era como comerse el marco de una bicicleta, estaba tan flaco", afirmó.

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