Miles de personas desfilaron en silencio en el centro de Dublín el miércoles en solidaridad con los niños víctimas de abusos cometidos durante décadas en instituciones irlandesas manejadas por órdenes religiosas católicas.
Los manifestantes, luciendo cintas blancas, llevaron zapatos de niños para colocarlos ante el Parlamento "para simbolizar las vidas destrozadas en esas instituciones" religiosas.
Cuatro víctimas que encabezaban el cortejo depositaron coronas de flores ante el Parlamento "en memoria de los vivos y los muertos que sufrieron en esas instituciones".
Según la policía, 7.000 personas participaron en la marcha y según el diario Irish Times fueron 15.000.
El mes pasado, después de nueve años de investigación, la comisión de investigación sobre los abusos cometidos a los niños, dirigida por el juez Sean Ryan, concluyó que abusos sexuales, físicos y emocionales a veces "endémicos" fueron cometidos en esas instituciones a partir de los años 1930.
Las conclusiones conmovieron a Irlanda, país en su gran mayoría católico.
La asociación de Sobrevivientes de Abusos en Instituciones en Irlanda (SOIAI), organizadora de la marcha, invitó a los irlandeses "a participar en solidaridad y recurrir a la justicia, a la responsabilidad, a la reparación y a la repatriación (de los que emigraron), por los crímenes inimaginables cometidos contra los niños en este país".
El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, envió un representante a la marcha y adujo que debía participar en un debate de obispos católicos sobre el informe Ryan.
Una comisión judicial examina por otro lado las acusaciones de abusos cometidos por sacerdotes en parroquias de la arquidiócesis de Dublín y de la diócesis de Cloyne, en el sur del país.
Martin advirtió que el informe, que será publicado próximamente, "conmocionará a todos". (AFP)