MÉXICO | AP Y AFP
Un pastor religioso boliviano que vive en México fue el responsable ayer del secuestro de un avión comercial de Aeroméxico con 103 pasajeros, alegando una "inspiración divina", informó el secretario de Seguridad, Genaro García Luna.
El secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, identificó en rueda de prensa a José Mar Flores Pereira, de 44 años y originario de Santa Cruz, Bolivia, como el autor del secuestro del Boeing 737 procedente del balneario turístico de Cancún. El incidente, que duró más de una hora, concluyó sin víctimas en el aeropuerto de la capital mexicana.
El secuestrador, quien portaba una biblia, dijo a las autoridades que actuó por "una inspiración divina" ya que "había tenido una revelación de que México estaba ante un peligro, ante un terremoto", informó García Luna, quien negó que Flores Pereira tuviera vínculos con grupos terroristas.
En un operativo relámpago, las fuerzas de seguridad tomaron el control y liberaron a los 104 pasajeros del vuelo 576 de Aeroméxico, que llegó en horas de la tarde al aeropuerto capitalino Benito Juárez tras haber partido desde el balneario internacional de Cancún, sobre el Caribe mexicano.
"El gobierno de la República declara bajo control" la situación y "todos los pasajeros han sido evacuados sanos y salvos; no hay bomba en el aparato", anunció el ministro de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas, luego del operativo de rescate que duró apenas tres minutos.
El secuestrador aéreo explicó, tras su detención, que su "inspiración divina" estaba relacionada con la fecha del 9 de septiembre de 2009 y la referencia bíblica al anticristo, ya que si los números de "9-9-9 se colocan al revés es 6-6-6", añadió el secretario.
García Luna dijo que en medio del vuelo 576 entre Cancún y la ciudad de México, el hombre advirtió a una azafata que tenía una bomba, que era acompañado por tres cómplices y que haría explotar la aeronave. Al preguntarle quiénes eran sus cómplices, respondió: "el padre, el hijo y el espíritu santo".
Las demandas planteadas por Flores Pereira fueron "sobrevolar el aeropuerto siete veces y una entrevista con el presidente Felipe Calderón", añadió García Luna al precisar que el secuestrador advirtió que llevaba un "artefacto explosivo, que resultó ser un artefacto simulado". El funcionario federal indicó que tras revisar el equipaje de la aeronave se descubrió que el boliviano portaba un falso artefacto explosivo.
En declaraciones posteriores a la prensa, Flores Pereira dijo que el artefacto con el que amenazó hacer volar el avión "era una lata de Jumex (marca mexicana de jugos), que le puse unas lucecitas".
Imágenes de televisión mostraron al menos a cinco personas que eran escoltadas por policías federales hacia un vehículo blindado, luego de una operación en la que tomaron control del avión y en la que no se hizo ningún disparo. Sobre esta situación, García explicó que varios pasajeros que viajaban en la parte posterior de la aeronave fueron escoltados hasta el final, como parte de un protocolo de seguridad y en un intento por evitar que algún otro presunto criminal tratara de pasar inadvertido.
El avión partió antes del mediodía de Cancún y tras llegar a la capital mexicana, permaneció en una sección especial de la terminal aérea por más de una hora hasta que las autoridades controlaron la situación. Todos los pasajeros y tripulantes fueron evacuados a salvo.
El piloto de la nave y una controladora aérea fueron los que negociaron con el secuestrador la liberación de los pasajeros, empezando por mujeres y niños. Entre los pasajeros había ciudadanos extranjeros y un diputado mexicano.
El pastor boliviano -un hombre alto y robusto, vestido con camisa blanca- vive en México desde hace 17 años radicado en el estado sureño de Oaxaca y las quien lo describieron como drogadicto y alcohólico, señalando que tiene antecedentes penales en Bolivia.
Las aerolíneas mexicanas no habían sufrido secuestros desde noviembre de 1972, cuando una nave fue tomada por presuntos guerrilleros izquierdistas, quienes pedían la liberación de cinco de sus compañeros. En esa ocasión, se negoció la liberación de los pasajeros.
Buscaba unir al pueblo mexicano
José Mar Flores Pereira, responsable del secuestro del avión comercial de Aeroméxico, dijo que quería llamar la atención "para que nos unamos sin denominación, sin religión, para clamar por México". El atentado a "las Torres Gemelas se pudo evitar y en esta ocasión les vengo a decir unámonos, creamos", añadió.
Otro de los objetivos del secuestrador aéreo era hablar con el presidente Felipe Calderón para transmitirle un mensaje. Lo que quería comunicarle es "que Dios nos habla en estos tiempos, que él (Calderón) proclame en el Zócalo (plaza central) que cuando el hombre diga `bendito sea Jehova` (...) el pueblo de Dios responda `bendito sea Jehova`".
Al parecer, el pastor se refería a la ceremonia popular del "grito" que se realiza la noche del 15 de septiembre con motivo de la Independencia de México y en la cual el presidente se dirige desde el balcón del Palacio Nacional a una multitud con la proclama de "¡Viva México!".
Calderón tenía previsto llegar al aeropuerto por la tarde para realizar una gira de trabajo por el estado de Campeche, pero fue aplazada. AFP