Máxima tensión por Ucrania; trasladan varias embajadas

Conflicto de Ucrania. Foto: AFP
Conflicto de Ucrania. Foto: AFP<br/>
SERGEY BOBOK

CONFLICTO

Australia y Canadá suspendieron las operaciones de sus embajadas en Kiev, siguiendo las acciones de Estados Unidos y Reino Unido.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) inició ayer domingo su retiro de la ciudad de Donetsk, en el este de Ucrania, tras un aumento de los temores en Occidente de una invasión rusa.

También la OSCE retiró a sus observadores de la zona y el propio secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió del “riesgo real” de que estalle pronto “un conflicto armado” provocado por Moscú.

Occidente afirma que la diplomacia sigue abierta para solucionar las tensiones militares en las fronteras entre Rusia y Ucrania, pero aumenta las evacuaciones de sus ciudadanos del territorio ucraniano.

Australia y Canadá suspenden las operaciones de sus embajadas en Kiev, siguiendo las acciones de Estados Unidos y Reino Unido que también ordenaron la salida del personal de sus embajadas de la capital ucraniana.

Los trabajadores de la sede diplomática australiana en Kiev fueron enviados a una oficina temporal en Lviv, ciudad en el oeste de Ucrania y a unos 70 kilómetros de la frontera con Polonia, indicó la ministra de Relaciones Exteriores, Marise Payne, en un comunicado.

“Seguimos aconsejando a los australianos que abandonen Ucrania inmediatamente por medios comerciales”, dijo Payne. Por su parte, el primer ministro australiano, Scott Morrison, extendió la petición de salida no solo para el personal diplomático sino a todos los ciudadanos de su país. Otros gobiernos hicieron lo mismo.

El premier australiano pidió a China, aliado de Moscú, que deje su “escalofriante silencio” ante la crisis e interceda para solucionar las tensiones.

El sábado el Gobierno canadiense anunció que cierra de forma temporal su embajada en Kiev. No obstante, seguirá funcionando el Consulado de la ciudad de Lviv.

El Gobierno español no ha informado que cierre las operaciones de su sede diplomática en Kiev, pero en las últimas horas sí anunció que recomienda “seriamente” a todos sus connacionales abandonar el país.

Asimismo, el Gobierno del Reino Unido aconsejó a los ciudadanos británicos irse de Ucrania lo antes posible, mientras haya medios “comerciales” disponibles para hacerlo.

Wallace dijo al Sunday Times que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, podría lanzar una ofensiva contra Ucrania "en cualquier momento" y señaló que algunos países occidentales, que no nombró, no están haciendo lo suficiente.

Las nuevas recomendaciones de cerrar operaciones diplomáticas han sido adoptadas en el marco de la reunión de embajadores de la Unión Europea en Kiev.

Mientras aumenta el retiro de diplomáticos occidentales y las peticiones para que los ciudadanos en general sigan las recomendaciones, el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, ratificó ayer domingo que su país mantiene la vía diplomática para solucionar el nuevo capítulo del conflicto ruso-ucraniano. Pero por ahora no hay avances concretos.

El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, comparó los esfuerzos diplomáticos de los occidentales para disipar los temores de que Rusia invada Ucrania con el acuerdo que permitió a la Alemania nazi anexar los Sudetes en 1938, pero que fracasó a la hora de evitar una guerra.

Mientras tanto, las fuerzas rusas y bielorrusas continúan con maniobras militares a gran escala que, según anunciaron, culminarán el 20 de febrero. En Occidente se teme que esas maniobras sirvan de fachada para una invasión en Ucrania, por lo que esa fecha será importante para medir la evolución y riesgo del conflicto.

Finlandización

El término “finlandización” cobra actualidad como una posible solución al conflicto entre Ucrania y Rusia, pero en Finlandia, país que dio nombre al concepto y sufrió las consecuencias de esta neutralidad impuesta por Moscú, rechazan que pueda ser un modelo para la actual situación.

La posibilidad de “finlandizar” Ucrania cobró relevancia durante la visita a Rusia del presidente de Francia, Emmanuel Macron, a su par de Rusia, Putin, la semana pasada.

Aunque el término “finlandización” se acuñó en los años sesenta del siglo pasado, su origen está en el Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua firmado entre Finlandia y la Unión Soviética en 1948, tras la victoria de Stalin sobre el país nórdico en un conflicto bélico paralelo a la Segunda Guerra Mundial.

Este tratado, vigente hasta 1992, obligó a Finlandia a repeler posibles ataques militares a la Unión Soviética a través de su territorio y le impuso una neutralidad en política internacional que era estrechamente supervisada desde Moscú.

En la práctica, la fórmula impidió que el país se acercase demasiado al bloque occidental por miedo a la reacción soviética, limitó la libertad de prensa, instauró la autocensura para silenciar posibles críticas a Moscú y cercenó las carreras políticas de quienes no tenían buenas relaciones con el Kremlin.

A cambio, permitió a Finlandia mantener su independencia y buena parte de su soberanía, en lugar de ser anexionada a la Unión Soviética, como ocurrió, con las vecinas repúblicas bálticas. Según analistas, este modelo de neutralidad impuesta fue, por un lado, contraproducente para Finlandia, pero por otro se puede considerar una jugada inteligente, ya que así se logró preservar la soberanía.

Scholz viaja a Kiev

El canciller de Alemania, Olaf Scholz, que viaja hoy a Kiev y mañana martes a Moscú, declaró que su intención es “aprovechar la oportunidad de hablar” para garantizar la paz, pero advirtió que una invasión de Ucrania por parte de Rusia tendrá “duras sanciones”.

Scholz ha sido criticado dentro y fuera de su país por una actitud considerada tibia en relación con Moscú, por lo que se mostró firme en sus declaraciones antes de viajar.

Pese a todo, Alemania continúa negándose a entregar armas “letales” a Ucrania, escudándose en una política instaurada tras la Segunda Guerra Mundial en el país, que prohíbe ese tipo de ventas en zonas de conflicto.

Steinmeier

El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, reelegido ayer para ocupar el cargo por cinco años más, luego de obtener un amplio respaldo de la Asamblea Federal, advirtió a Vladímir Putin, que debe “quitar la soga del cuello de Ucrania”.

Steinmeier se refirió a la crisis en torno a Ucrania nada más empezar su discurso de aceptación del cargo. “Rusia tiene la responsabilidad de la amenaza de guerra”, criticó con firmeza.

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