Beirut
Una bomba colocada en un vehículo mató al prominente periodista y legislador Gibran Tueni. Fue el último en una serie de asesinatos de figuras libanesas enemigas de Siria. Muchos acusaron a Damasco por el atentado.
Siria negó toda participación en el ataque. El primer ministro libanés Fuad Saniora dijo que pedirá a la ONU efectuar una nueva investigación sobre el asesinato de Tueni y previos ataques con explosivos, así como la creación de un tribunal internacional para procesar a sospechosos del asesinato de Hariri.
El Consejo de Seguridad de la ONU "condenó en los términos más fuertes" el asesinato.
Tueni, de 48 años, apenas habría regresado a Líbano el domingo, luego de haber pasado los últimos meses en París, ante el temor de ser blanco de un atentado.
El ataque contra Gebrane Tueni es el decimocuarto atentado desde el asesinato de Rafic Hariri. Todos estos ataques fueron lanzados contra personalidades antisirias y de las regiones cristianas. El último, perpetrado el 25 de setiembre, mutiló a la periodista antisiria May Chidiac.
COINCIDENCIA. Nuevas evidencias han robustecido la creencia de los investigadores de que los servicios de inteligencia de Siria y del Líbano participaron en el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, informó ayer un fiscal alemán comisionado por las Naciones Unidas para examinar el caso.
El informe, de 25 páginas, redactado por el equipo encabezado por el fiscal Detlev Mehlis, acusó al gobierno de Damasco de intentar obstaculizar la investigación cuando exigió que fueran revisadas las pruebas luego que un testigo clave se desdijo de sus declaraciones.
"Eso constituyó, al menos, un intento de bloquear la investigación", señaló el informe.
El equipo de Mehlis entregó en octubre un informe acusando a altos funcionarios de seguridad de Siria y del Líbano en el asesinato de Hariri el 14 de febrero. En el atentado murieron otras 20 personas.
Siria ha negado toda participación en la muerte de Hariri. También ha librado una campaña para desacreditar a la comisión, citando un testigo sirio, Husam Taher Husam, quien se desdijo de su testimonio ante la comisión y dijo haber sido sobornado para culpar a Siria.
Mehlis dijo que la retractación de Husam no afectaba los hallazgos, y que, la investigación "reforzaba las conclusiones" de la comisión.