DESAPARICIÓN 

Madeleine McCann: a 14 años de su desaparición, ¿en qué está el caso?

La Policía alemana parece ser la que mantiene la conjetura más firme: “Tenemos evidencia concreta, pero no puedo decir por qué está muerta. Ya no se trata de una desaparición, sino de un asesinato”.

Los padres de Madeleine McCann. Foto: Archivo El País
Los padres de Madeleine McCann. Foto: Archivo El País

Lo que ocurrió en la noche del 3 de mayo de 2007 es todavía un misterio. Kate y Gerry McCann estaban de vacaciones en Algarve, Portugal. Se alojaban en el resort Ocean Club de Praia da Luz cuando decidieron salir a comer con unos amigos a un bar de tapas que se ubicaba a tan solo a 100 metros del alojamiento. En la habitación quedaron su hija de tres años y sus hermanos gemelos de 18 meses.

Los adultos se habían organizado en turnos para ir al cuarto a chequear cada tanto que los niños estuvieran bien. En una de esas visitas, la madre de la familia abrió la puerta y vio que la pequeña no estaba. ¿La ventana de la habitación que daba a la calle? Abierta.

De la angustia y la desesperación que sintieron esos padres surgió una investigación de 14 años que todavía no tiene respuestas claras y por la que el mundo aún se pregunta: ¿qué pasó con Madeleine McCann?

La búsqueda impulsada por la pareja británica pasó por diferentes etapas en las que hasta ellos mismos llegaron a ser apuntados como sospechosos, con la Policía de Portugal, Inglaterra y Alemania planteando sus hipótesis y dedicando una infinidad de recursos para encontrar a la niña que estaba por cumplir cuatro años y, al día de hoy, tendría 17.

En mayo de 2007 el mundo se conmovía ante la imagen de Madeleine desaparecida. Sus padres podían hablar solo de “angustia y desesperación” mientras la Policía portuguesa planteaba la hipótesis de un secuestro, aunque mantenía la esperanza de encontrarla viva.

A los oficiales lusos se les sumaron los de Londres, que aún mantienen activa la búsqueda de Madeleine, una operación que costó desde 2011 hasta ahora 12,5 millones de libras.

No obstante, los McCann saben que la investigación no puede durar para siempre, según contó una amiga suya al periódico The Sun. En esta línea, los padres de Maddie consiguieron recaudar 750 mil libras por si la policía metropolitana cierra la causa y se ven obligados a seguir con la búsqueda por su parte.

La hipótesis del asesinato y el principal sospechoso

La Policía alemana parece ser la que mantiene la conjetura más firme. Es que, en junio de 2020, el fiscal de Braunschweig -ciudad ubicada en el centro del país- Hans Christian Wolters, manifestó al periódico The Mirror: “Tenemos evidencia concreta, pero no puedo decir por qué está muerta. Ya no se trata de una desaparición, sino de un asesinato”.

El culpable, según la investigación alemana, es Christian Brueckner, un hombre de 44 años nacido en Alemania, que actualmente está preso por violar dos años antes de la desaparición de Madeleine a una mujer norteamericana de 72 años, a quien amordazó, agredió sexualmente y robó. Esto ocurrió en el mismo lugar en que la niña vacacionaba con su familia, Praia da Luz.

Brueckner fue llevado a prisión recién en diciembre de 2019, después de que se hicieran pruebas de ADN sobre un pelo que se encontró en el lugar de los hechos.  

El criminal alemán vivió entre 1995 y 2007 en el sur de Portugal, en la zona del Algarve, donde trabajó y además cometió una serie de delitos. Casualmente abandonó tierras lusas el mismo año en que desapareció Madeleine y se trasladó a su país natal, donde continuó delinquiendo con movimientos ligados al narcotráfico.

Mientras vivía en la región del Algarve, Brueckner se desplazó en dos autos distintos, un Jaguar XJE 6 oscuro con patente alemana, y una camioneta Volkswagen blanca y amarilla con matrícula portuguesa.

Aquel 3 de mayo de 2007, esta última camioneta -de las típicas que se usan para irse de camping-, fue vista en las inmediaciones de Praia da Luz, lo que compromete al sospechoso. Además, el criminal alemán transfirió su Jaguar a nombre de otra persona el día después de la desaparición de Maddie.

Las pistas que involucran al sospechoso fueron creciendo con el tiempo. Es que los oficiales registraron una llamada de 30 minutos desde su número a otro con la misma característica, la de Portugal. La policía intentó dar con el interlocutor de Brueckner porque lo consideró un “testigo muy importante” pero hasta el momento no lo consiguió.

A mediados de 2020, Hazel Behan, una mujer que fue amordazada y violada en 2004 en un departamento de Praia da Rocha, en Portugal, dijo que el hombre alemán podría haber sido su atacante. En ese momento, ella tenía 20 años y el caso había sido cerrado hasta que la imagen del violador se hizo pública por su presunta relación con la desaparición de Madeleine.

Inga, la “Madeleine alemana”

El sospechoso tiene asimismo un historial pedófilo que lo compromete aún más. Por ejemplo, en 1994, cuando tenía 17 años, fue condenado por abusar de un niño en Baviera. Pero más recientemente, en 2015, cuando desapareció una niña de cinco años, apodada la “Madeleine McCann alemana”, llamada Inga Gehricke.

Mientras estaba de picnic con su familia, el hombre se encontraba cerca de la zona, en una fábrica abandonada de Braunschweig, al norte de Alemania, donde se presume que vivió algún tiempo.

Inga nunca apareció pero la policía tampoco encontró pruebas suficientes para inculpar a su presunto secuestrador. Sin embrago, en su búsqueda, al rastrear la fábrica, halló 8000 fotos sobre pornografía infantil que el hombre había enterrado debajo de Charlie, su perro fallecido.

También se encontraron una serie de tarjetas y pendrives que tenían en su interior más imágenes, en las que se descubrió que el violador había abusado de la hija de cinco años de su exnovia en un parque.

A estos últimos detalles se les suman otros como que, cerca del galpón abandonado, se encontraba estacionado su motorhome, que podría ser el Volkswagen que Brueckner usó para trasladar a Madeleine en Algarve. Allí, la Policía alemana encontró trajes de natación de niñas y ropa infantil. Ese vehículo, según les dijo a sus amigos, era ideal “para esconder droga y niños”.

“Todavía asumimos que el acusado, Christian B., mató a Madeleine. Aunque es muy difícil después de todo este tiempo llevar a cabo la investigación del caso que va a cumplir 14 años, nos mantenemos optimistas y esperanzados en que vamos a poder resolver este crimen”, concluyó hace poco el fiscal Wolters.

De todas formas, aún no hay pruebas suficientes para imponer cargos sobre Brueckner en relación a la desaparición de la niña británica. “Debo asumir que no tienen evidencia concreta”, manifestó en febrero su abogado, Friedrich Fulscher.

El caso de Madeleine McCann tiene en vilo al mundo hace 14 años y es de esos sucesos cuyo entramado quizás nunca se resuelva.

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