Joe Biden y Luiz Inácio Lula da Silva se erigieron ayer viernes en guardianes de los valores democráticos y defensores del medio ambiente antes de una reunión en la Casa Blanca, con la alargada sombra del ultraderechista Jair Bolsonaro como trasfondo. “Juntos tenemos que seguir defendiendo los valores democráticos que constituyen el núcleo de nuestra fuerza, no solo en nuestro hemisferio, sino en todo el mundo”, afirmó el presidente estadounidense Biden justo antes de entrar en el Despacho Oval para un encuentro con su homólogo brasileño.
Biden reiteró “el apoyo inquebrantable de Estados Unidos a la democracia de Brasil y el respeto a la libre voluntad del pueblo brasileño”, prácticamente un mes después de que miles de bolsonaristas atacaran los edificios de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema en Brasilia.
Esos hechos dejaron escenas que recordaron el asalto al Capitolio por parte de simpatizantes del expresidente republicano estadounidense Donald Trump, para intentar impedir que se validara la victoria de Biden en las urnas.
Lula agradeció a Biden su respaldo después de que el país “pasara cuatro años automarginándose” bajo un presidente, Bolsonaro, “al que no le gustaba mantener relaciones con ningún país”. “Su mundo comenzó y terminó con noticias falsas”, afirmó Lula, quien recordó a su anfitrión que tienen problemas por resolver.
Además, hay que “trabajar juntos en la lucha contra la desigualdad, el tema racial” y la crisis climática, añadió.
“En los últimos años, la Amazonía ha sido invadida por la irracionalidad política”, pero el actual gobierno “va a hacer un gran esfuerzo para transformarla no en un santuario de la humanidad, sino en un centro de investigación compartido con el mundo entero”, agregó.
Brasil y Estados Unidos, las dos democracias más grandes de América, están en sintonía frente a los desafíos globales, “especialmente la crisis climática”, coincidió Biden, aunque no dijo si contribuirá al Fondo Amazonia, un mecanismo financiero multilateral gestionado por Brasil para la lucha contra la deforestación.
Lula prometió acabar con la deforestación de la Amazonia hacia 2030. Por lo pronto, en enero cayó 61% en relación con el mismo período de 2022, según datos oficiales publicados ayer viernes.
Gueraa en Ucrania
La buena sintonía se diluye cuando se trata de la guerra en Ucrania.
Biden lidera las iniciativas occidentales para respaldar a Kiev, convencido de que hay que brindarle ayuda diplomática, armas y entrenamiento militar para que luche contra Rusia, que ha invadido su territorio. Por el contrario, Brasil -junto con otros países emergentes como India o Sudáfrica, y algunos latinoamericanos como Argentina, Colombia o México- es reticente a enviar armas al país. “Brasil es un país que no tiene litigios con nadie”, donde “a la gente le gusta la paz, la democracia, el trabajo, el carnaval, la samba y mucha alegría”, afirmó Lula. Ese es el Brasil “que estamos tratando de devolverle al mundo”.
De hecho, Lula es partidario de crear un grupo de países que se siente a la mesa con Ucrania y Rusia para intentar alcanzar la paz.
Ha hablado de ello con el presidente francés Emmanuel Macron y con el canciller alemán Olaf Scholz y, además de con Biden, lo abordará en marzo con el líder chino Xi Jinping, a quien tiene previsto visitar.
Antes de ir a la Casa Blanca, Lula mantuvo encuentros con varios congresistas demócratas, como el senador Bernie Sanders, y con la AFL-CIO, la principal confederación sindical de Estados Unidos, que le concedió un premio de derechos humanos cuando el otrora líder sindical estaba en la cárcel.
Abaten “objeto” sobre Alaska
Joe Biden ordenó disparar y derribar un “objeto” que estaba sobrevolando el estado de Alaska, informó ayer en rueda de prensa John Kirby, uno de los portavoces de la Casa Blanca. Explicó que el Pentágono detectó un “objeto de gran altitud” sobre el estado de Alaska y Biden dio la orden para que un avión de combate asociado al Comando Norte de EE.UU. le disparara y lo derribara. El “objeto”, en principio, parece ser diferente al “globo espía” chino, dijo el portavoz, y explicó que el “objeto” derribado era mucho más pequeño: tenía el tamaño de un “pequeño vehículo”, mientras que las proporciones del “globo espía” eran de “dos o tres autobuses”.