BRASILIA | ANSA Y AP
El presidente Luiz Inácio Lula Da Silva está seguro de que su candidata presidencial, Dilma Rousseff, ganará en las elecciones de mañana sin necesidad de pasar a segunda vuelta. Los aspirantes a presidentes cerraron su campaña en un tibio debate.
"Creo que la candidata, la ministra Dilma, tiene todas las condiciones para ganar las elecciones el domingo, definitivo. Las encuestas muestran eso", declaró el presidente de Brasil en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la periferia industrial de San Pablo.
Lula Da Silva dijo que "son 135 millones de brasileños que van a votar y yo estoy convencido de que la mayoría del pueblo quiere la continuidad del gobierno, porque el gobierno tiene una aprobación de 80%".
Él mismo fue quien impulsó a Dilma Rousseff como candidata presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT), y las encuestas indican que tiene una amplia ventaja sobre su más inmediato seguidor, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
Una encuesta del instituto Datafolha, publicada por el diario Folha de S. Paulo, atribuyó a Rousseff 47% de las intenciones de voto frente a 28% para Serra. Si se consideran únicamente los votos válidos, Rousseff tendría 52%, suficiente para ganar en primera vuelta.
El principal motor de la campaña de la oficialista, que nunca antes se había postulado a un cargo elegible, fue la elevada popularidad de Lula y de su gestión. "Creo que el pueblo quiere que la política del actual gobierno continúe y por eso creo que Dilma va a ganar", puntualizó el presidente Lula, que pondrá fin a ocho años de mandato el próximo 31 de diciembre.
En el debate de cierre de campaña, donde participaron los cuatro candidatos más conocidos de los 9 que hay en total, los aspirantes presidenciales hicieron pocos ataques directos y casi no mencionaron los recientes escándalos de corrupción que salpican la candidatura de Rousseff. Este debate, organizado por la red de televisión Globo, fue el último de los cuatro que hubo desde la apertura formal de la campaña en julio, y se caracterizó por ser uno de los más mesurados de los que se celebraron.
Rousseff, favorita para ganar según las encuestas, defendió a lo largo del encuentro los logros del gobierno del presidente Da Silva e insistió en que su gestión sería de continuidad.
"Una de las grandes conquistas de Lula fue la formalización del trabajo en Brasil, por eso creamos 14 millones de puestos de trabajo", destacó la candidata, una economista de 62 años. "Estoy preparada para ser la primera presidenta de la República", apuntó.
Su principal rival, Serra, reforzó su discurso de ser el postulante con más experiencia para gobernar el país más grande de América Latina: "Yo ofrezco mi historia y mi vida. Enfrenté 14 años de exilio, fui secretario, diputado, ministro y siempre luché por el pueblo. Cargo conmigo ese sentido de responsabilidad: una economía fuerte para mejorar la salud y la educación", señaló.
Serra es economista y tiene 65 años. En un reconocimiento de su difícil situación en las encuestas, en las que no llega al 30% de las intenciones de voto, el opositor pidió el apoyo de los electores para llevar los comicios a un segundo turno el 31 de octubre. Y lo mismo hizo Marina Silva, la ex ministra de Medio Ambiente que mañana se somete a la elección popular por el Partido Verde.
"Me propuse quebrar esta elección plebiscitaria e ir para la segunda vuelta", dijo durante el debate. Se presenta a sí misma como una opción que reúne lo mejor de la gestión de Lula a nivel social y la administración macroeconómica de su antecesor Fernando Henrique Cardoso. En cuarto lugar, con 1% de los votos, se ubica Plinio de Arruda Sampaio, disidente del PT que se presenta por el Partido Socialismo y Libertad.