LA NUEVA NORMALIDAD
Estar en la primera línea informativa ha llevado a la muerte por coronavirus a alrededor de 300 periodistas en el mundo.
El periodismo tiene un rol fundamental para cumplir en épocas de pandemia dando información oportuna y precisa, sobre, por ejemplo, donde falta material médico o qué hospitales están desbordados. Y estar en la primera línea ha llevado a la muerte por COVID-19 a alrededor de 300 periodistas en el mundo.
Los países más afectados son Perú, Brasil, Ecuador y México, dijo Luisa Ballin, vicepresidente de la Press Embleme Campaing, una organización que contabiliza estos datos. En total en 43 países se han registrado muertes de periodistas por la pandemia y una centena corresponden a las Américas. Ballin presentó estos datos en una charla realizada ayer en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra denominada "Periodistas en peligro, protejamos la libertad de los medios", en la cual la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la organización, la ex presidente chilena, Michelle Bachelet, dijo que "muchos gobiernos toman como excusa" a la pandemia para reprimir al periodismo independiente.
"Nadie debe ser criminalizado por informar", dijo Bachelet.
Pero los datos de la ONU, que ella reiteró, son muestra de que el periodismo sigue siendo, en muchos países, una profesión peligrosa. En la última década fueron asesinados en el mundo unos 1.000 periodistas y sus muertes quedaron impunes en nueve de cada diez casos. Y las periodistas son particularmente vulnerables porque son, además, víctimas de acoso sexual.Un caso dramático es el del estado mexicano de Veracruz, que tiene unos 8 millones de habitantes y en el cual durante los tres últimos gobiernos fueron asesinados un total de 25 periodistas, contó el fotoreportero Félix Márquez.
"En México nos están matando y para salvarnos, muchos recurrimos a la autocensura", reconoció. El Estado, responsable en algunos casos de los crímenes, no ha hecho "absolutamente nada" para aclararlos. 64 periodistas se han ido del estado de Veracruz por temor, contó.
Jamil Chade, periodista brasileño, fustigó con dureza al gobierno del presidente Jair Bolsonaro y denunció que la actual administración brasileña es hipócrita porque en los foros internacional defiende la libertad de prensa pero el mandatario y sus hijos atacan a los trabajadores de la prensa. Chade dijo que Reporteros sin Fronteras detectó que entre abril y junio el presidente atacó 21 veces a la prensa y sus hijos Carlos, Flavio y Eduardo, lo hicieron en 43,47 y 63 ocasiones, respectivamente.
Chade pidió no subestimar los ataques en las redes sociales. "Los ataques virtuales generan daños reales, porque generan un sentido de humillación", sostuvo. Y recordó que Bolsonaro amenazó a un periodista del diario "O Globo", luego de que este le preguntara por ingresos de dinero inexplicados en la cuenta bancaria de Michelle, su esposa. "Son preguntas de interés público que no van a desaparecer", dijo Jade.Las redes sociales también inciden sobre la situación del periodismo porque muchas amplifican en el debate público las opiniones más radicalizadas y menos serenas, dijo el caricaturista político Patrick Chappatte.
El artista criticó al diario The New York Times porque optó por "la solución más fácil" de la autocensura cuando desistió de publicar caricaturas políticas luego de las críticas que recibió por llevar una en sus páginas que cuestionaba al gobierno israelí. "Castigaron al mensajero. Hay nuevas formas de censura", denunció. La denominada "corrección política" también es una grave amenaza, opinó.
La presidente de la Confederación Suiza, Simonetta Sommaruga, advirtió que está cayendo el número de países seguros para los periodistas. "Lo que le pasa a los periodistas nos pasa a todos. Defender la libertad de expresión es defender la democracia", resumió. Muchos periodistas están perdiendo su trabajo y "la diversidad está en peligro", advirtió.