Los crímenes marcan cada jornada en Ciudad Juárez

Caos. Miles de personas comenzaron a emigrar y los comercios se las ven negras

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CIUDAD JUÁREZ | THE NEW YORK TIMES

En un lugar donde la muerte se mide en matanzas, el asesinato de Rogelio Ituarte de la Hoya en Loma Blanca, un polvoriento asentamiento agrícola al este de Ciudad Juárez, ameritó apenas unas cuantas palabras en el noticiero de la noche.

El padre de cinco hijos apenas logró llegar a unos cuantos pasos de su camioneta de carga Ford antes de ser acribillado frente a una tienda conocida como "La Consentida". Después, los asesinos huyeron a toda velocidad en la noche.

Durante un par de melancólicas horas, mientras reporteros, agentes de policía y vecinos aguardaban de pie en el lugar y algunos familiares sollozaban, el cuerpo perforado de Ituarte yacía en una calle sin pavimentar, debajo de un brillante letrero de la cerveza Carta Blanca.

La policía federal, que forma parte de un gran contingente enviado a este lugar hace dos años por el presidente Felipe Calderón para restablecer el orden, tuvo poco que decir mientras esperaba la llegada de los peritos investigadores a la escena del crimen.

"Conocemos los medios. Conocemos el resultado. No conocemos el móvil", dijo un oficial. "Es un área sumamente conflictiva", agregó.

Hasta hace algunos años, los residentes locales que se dedican a los cultivos de alfalfa no necesitaban que alguien les cuidara la espalda. Ahora el Valle de Juárez está entre los lugares más peligrosos de México, si no del mundo.

Cárteles rivales que buscan el control de rutas del narcotráfico han asesinado a más de 4.000 personas en dos años en esta ciudad de 1.3 millones de habitantes. El derramamiento de sangre se ha cobrado las vidas de narcotraficantes e inocentes, destruyó el turismo, arruinó los negocios y desató el caos a lo largo de toda la frontera entre Texas y México: desde Ciudad Juárez en el norte hasta Matamoros en el sur, las ciudades fronterizas están recibiendo la peor parte de un combate a las drogas que en todo México se ha cobrado l8.000 vidas en los últimos tres años.

Sólo en Ciudad Juárez, aproximadamente 100.000 residentes han huido en busca de lugares más seguros donde vivir, al tiempo que cerca de un tercio de ellos cruzó el Río Grande para vivir en El Paso, Texas. Un gran número de mexicanos acaudalados también se ha mudado a San Antonio a fin de proteger a sus familias y reubicar sus negocios.

En la cúspide del descanso de primavera o "Springbreak" de la semana pasada, los bares y establecimientos comerciales de Matamoros -otrora una meca del mariachi para miles de estudiantes que iban de fiesta a la cercana Isla de South Padre-, estaban desprovistos de estadounidenses.

"Todo el mundo piensa que te van a matar si cruzas hacia México", lamentó Antonio Galván, gerente de un popular restaurante en Matamoros. "Está difícil para nosotros. Esta es un área turística".

Pero hasta que México resuelva la crisis y recupere las calles de la ciudad de las manos de sicarios de cárteles, sus residentes seguirán huyendo y más familias experimentarán el dolor de la madre de Ituarte.

"Ayúdenos a deshacernos de estos asesinos. Ellos matan, matan y matan, y la policía no hace nada. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Ya no podemos soportarlo", expresó Ana Lozano. "Él no estaba involucrado en nada. Ellos buscaban a otra persona. Lo mataron accidentalmente".

Contradicción. Las autoridades mexicanas nunca antes han parecido tan impotentes e irrelevantes, desde la policía municipal hasta el ejército.

Calderón comprometió a decenas de miles de militares y policías, pero la estrategia no ha logrado detener el derramamiento de sangre. Desde la llegada de fuerzas federales a Ciudad Juárez hace dos años, la tasa de homicidios aumentó y se multiplicaron los casos de extorsión, robo y secuestros.

Existe una amplia percepción de que, en lugar de restablecer el orden, los soldados y la policía se convirtieron en parte del problema al cometer abusos a los derechos humanos, extorsiones y asesinatos.

"Cuando ellos llegaron a Juárez, tuvieron una buena recepción. Pensábamos que mejorarían la situación, pero terminó siendo lo opuesto. Actualmente se les teme justo como a los criminales", dijo un vecino.

"Yo vivo aquí y es una pesadilla. He visto los cuerpos en las calles. Vi los cadáveres decapitados colgando de los puentes. Ni siquiera vemos televisión, porque entonces soñamos con los muertos", agregó.

A medida que la destrucción y la violencia empeoran a lo largo de la frontera, el futuro para Ciudad Juárez parece que será una pesadilla.

La que antes era una localidad dinámica ahora transmite una extraña sensación de abandono y ocupación debido al flujo de soldados y policías.

"Cuando éramos una clásica ciudad del narco, no era peligroso salir a comprar pan y cerveza por la noche. Ahora que tenemos a toda la tropa aquí, nadie sale porque a cualquiera le puede pasar cualquier cosa, en cualquier momento. Nadie está al mando", sostuvo Julián Cardona, periodista de la localidad.

La cifra

18.000 Son las personas que murieron en los últimos tres años, en México, en crímenes vinculados al narcotráfico.

Despliegue policial con 4.500 agentes

El gobierno mexicano anunció que comenzó el traspaso de las tareas de seguridad en Ciudad Juárez, desde los militares hacia los cuerpos de Policía. "El Ejército mexicano irá trasladando paulatinamente la responsabilidad de las tareas de seguridad pública a las autoridades civiles, en principio a las federales y gradualmente a las estatales y municipales", señaló en un comunicado la Secretaría de Gobernación mexicana.

Actualmente operan en Ciudad Juárez -localidad de 1,3 millones de habitantes- unos 6.000 soldados que se encuentran en la primera línea del combate contra el crimen organizado, especialmente contra los cárteles narcotraficantes.

Las autoridades no especificaron si habrá una reducción del contingente militar o no. Por el momento, los militares permanecerán en la ciudad apoyando al resto de las fuerzas de seguridad "con el objetivo de que la policía municipal se fortalezca mediante acciones de depuración, reclutamiento, selección y capacitación", señaló el texto.

La policía federal contará con 4.500 agentes en Ciudad Juárez, la policía del estado de Chihuahua tendrá 200 y la municipal, 2.800. En todo el país hay casi 50.000 efectivos dedicados al combate al narcotráfico y en Ciudad Juárez llegó a haber 8.500 soldados en 2009. La secretaría destacó que el operativo en esa temible localidad "ha logrado la captura de importantes líderes y operadores de bandas del crimen organizado".

Las autoridades responsabilizan a los cárteles de la mayoría de los más de 2.660 homicidios perpetrados en 2009 en Ciudad Juárez y de los alrededor de 630 que ya hubo en lo que va de año, según un conteo de AFP basado en reportes oficiales diarios. AFP

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