El zoológico porteño está de fiesta. Ayer presentó en sociedad a cuatro cachorros de tigre de Bengala, de rayas negras sobre manto blanco e intensos ojos azules.
Los animales, nacidos el 14 de enero, no son, sin embargo, los primeros tigres de Bengala blancos dados a luz en el zoo porteño: su padre, Rhiano, nació en el mismo predio hace seis años. Su madre, Cleo, también tigre de Bengala blanco, en cambio, tiene cuatro años y llegó hace tres desde un zoológico de Canadá.
Al nacer los dos machos y dos hembras pesaron aproximadamente un kilo cada uno. El veterinario Miguel Rivolta, director de Bienestar Animal del zoo, explicó que los cachorros pertenecen a una variedad de tigres cada vez más rara. Un gen recesivo que poseen los padres y que les da el color blanco hace que las crías tengan la misma tonalidad. Para Rivolta, el nacimiento de estos cachorros es, además de una alegría: "Es muy importante que los zoológicos mantengan la reproducción de estos ejemplares, ya que es una forma de garantizar que vuelva a expandirse la especie", señaló. Y, coherentes con la relevancia del hecho, no mezquinan cuidados hacia ellos. Fueron desparasitados y vacunados, se les realizan controles sanitarios todas las semanas y se les proporciona una dieta a base de alimento balanceado, carne vacuna y de aves con suplementos de vitaminas y minerales. Desde el 14 de enero, hasta ayer los cachorros estuvieron en un ámbito cerrado.
LA NACION| GDA