Samaniego | Cientos de campesinos Awá escaparon ayer a tres poblados del sur de Colombia, cerca a la frontera con Ecuador, tras dos matanzas de 27 aborígenes atribuidas a las FARC, mientras militares apoyados por helicópteros rastrean la zona buscando cadáveres. "Nos vinimos solo con lo que podíamos cargar, para salvarnos allá se quedaron todas nuestras cosas", dice Pablo Ika, un indígena de 40 años que llegó junto a su familia a Samaniego, el poblado más cercano al resguardo de los indígenas Awá donde se denunciaron las matanzas.
Según un estimativo de la gobernación del departamento de Nariño, en donde viven la mayoría de los Awá, en total unos 400 indígenas han emprendido el éxodo, tras las dos masacres. De ellos unos 125 ya están en Samaniego y otro tanto en Buenavista.
Las autoridades indígenas aseguran que guerrilleros de las FARC mataron el 4 de febrero a 17 miembros de la etnia Awá, en represalia por supuestamente colaborar con el Ejército. Otros 10, que huían tras la primer masacre, fueron reportados muertos esta semana.
En el territorio Awá, unos 3.000 militares apoyados por helicópteros realizan tareas de patrullaje y de búsqueda de los cadáveres de los indígenas. La tarea del Ejército se ha topado con el mutismo de los Awá, que temen entregar información para evitar nuevas represalias. afp