Lady di: las preguntas sin respuestas

| Accidente. Reportes dicen que no hubo conspiración pero hay muchos que dudan

DIA FATIDICO. El 31 de agosto de 1997, París, murió Lady Di 200x149
DIA FATIDICO. El 31 de agosto de 1997, París, murió Lady Di
AFP

DANIEL HERRERA LUSSICH | CORRESPONSAL PERMANENTE EN WASHINGTON

"La princesa Diana de Gales y Dodi al Fayed murieron en un accidente de tráfico, debido a que Henry Paul conducía a exceso de velocidad y bajo los efectos del alcohol", concluyen informes llevados adelante con siete años de diferencia.

Son el informe judicial y de la policía francesa y del ex jefe de la Metropolitana londinense y uno de los mejores detectives británicos, John Stevens. También se rechaza categóricamente la teoría de una conspiración, la afirmación de que Lady Di estaba embarazada y que tenían proyectado comprometerse en el correr de esos días.

Sin embargo hay dudas que perduran desde el accidente en la madrugada del 31 de agosto de 1997 en el túnel del puente del Alma, en pleno corazón de París, a orillas del Sena y que las investigaciones no han podido dilucidar ni dar explicaciones más o menos razonables.

Este corresponsal de El País, acreditado en aquellos años ante el gobierno de Francia, vivió la tragedia, desde los primeros minutos, hizo averiguaciones junto a colegas parisinos y quedó con interrogantes, que aún siguen sin respuesta.

Estaba en pleno sueño junto a mi familia cuando el teléfono sonó como una bomba en el silencio de la noche parisina. Siempre se piensa lo peor: ¡ocurrió algo grave en Montevideo! Era el administrador del El País, Dr. Daniel Scheck, un noctámbulo de asombro, no sólo con los números y la publicidad en la cabeza, también un inquieto natural por la información para el diario. "¡Disculpa, imagino que estarán durmiendo, pero la televisión leyó un cable de adelanto anunciando que la princesa Diana acaba de tener un gran accidente allí en París. Por favor escribí los primeros datos, pasalos para hacer un `alcance` en la edición de hoy y seguí todo, si te tenés que ir a Inglaterra, andáte. ¡Suerte!"

A los 15 minutos estábamos en el Puente del Alma, infinidad de carros de bomberos y policiales, con las luces intermitentes iluminando como de día toda la zona y funcionarios de la gendarmería en cada esquina y lugar de paso. No conocíamos los detalles del accidente y nos encaminamos con paso seguro hacia el interior del túnel, un grito, dos gendarmes gigantescos que nos interceptan y confiados exhibimos las credenciales. Fue peor. No sabíamos que a pocos metros, en el interior de una camioneta había seis paparazzi detenidos, sospechosos de provocar el choque del Mercedes Benz 280 que llevaba a Lady Di y Dodi al Fayed y que, en esos instantes, ser periodista, era como ver al diablo.

Nos dedicamos a observar el lugar, no demasiado cercano, a dialogar con la gente; como ocurre siempre todos eran testigos o habían escuchado algo. Hice mi primera llamada a Montevideo para la edición de ese día con los incipientes datos, al otro lado del teléfono Daniel Rodríguez Oteiza, secretario de redacción, que siempre está como guardia fiel en la madrugada, tomó la información y armó una nota para la carátula.

Y a los pocos minutos salieron al cruce los primeros hechos, muchos de los cuales, aún con dos investigaciones realizadas por las elites francesa e inglesa, no tienen aclaración. "Se vio a un Fiat blanco, que habría chocado contra el Mercedes, un testigo vio que alguien se bajó, volvió a trepar y salió huyendo del lugar", dijo un motonetista.

Y era exacta la versión. Se comprobó que el Mercedes en su guardabarros tenía pintura blanca y restos de vidrio, que se confirmó eran de un Fiat. Hasta hoy no se ha podido lograr el mínimo indicio que lleve al auto y al conductor. Se dice que se hizo un estudio a fondo en automotoras, talleres, ficheros de la Alcaldía, sin suerte alguna sobre el misterioso Fiat blanco.

Llegamos hasta el Hospital Pitie Salpetriere, allí habían sido transportados la princesa y su guardaespalda inglés Trevor Rees Jones, los únicos sobrevivientes del accidente, los otros dos habían muerto instantáneamente, Dodi al Fayed y Henry Paul, el conductor y guardia de seguridad del Ritz (desde donde salió la pareja huyendo de los paparazzi), hotel propiedad de Mohamed al Fayed, padre de Dodi y también dueño de la famosa tienda de Londres, Harrod`s, quien desde el primer momento lanzó la versión de que se trataba de un asesinato, un complot para impedir la boda de Lady Di con su hijo, un egipcio musulmán.

Estuvimos en los impresionantes funerales de Diana en Londres. La gente conmovida, llorando, depositando flores, dejando la mayoría traslucir que "algo raro encerraba el accidente". Una encuesta señala que el 49% de los ingleses cree que no se "dice toda la verdad".

En París, después de algunos tira y aflojes con la policía británica que reclamaba encargarse de las pesquisas, la tarea quedó en manos de la Policía y la Justicia francesa. Tres años después se conoció el fallo: ¡un accidente precipitado por exceso de velocidad y la ebriedad del conductor Henry Paul".

Quedan aspectos que nunca se resolverán y que llevan a suponer un plan para presionar y acosar a Diana para que dejara de salir con Dodi, pero no su muerte. En tanto el padre, Mohamed al Fayed, descree de los informes, acusa de asesinato al establishment británico y ofrece por nuevas pistas, nada menos que U$S 2 millones.

Algunos temas espinosos

La primera versión oficial hablaba que el Mercedes Benz ingresó al túnel del Alma a 200kms/h. Para muchos era una velocidad imposible en ese lugar con desniveles. El último estudio marca con datos de gomas, columna, vehículo, análisis por medios electrónicos, etc. que el auto ingresó a 96 kms. ¿Por qué esa diferencia de 104 kms en los mismos investigadores?

¿Por qué se realizó las segunda prueba de ADN como prueba de la ebriedad y la injerencia de tranquilizantes a Henry Paul, nueve años después?

¿Por qué vigilaban y controlaban los servicios de Inteligencia ingleses y americanos las llamadas de Lady Di? La Seguridad Nacional estadounidense niega que se controlara a la princesa, pero confiesa tener 39 registros, el último poco antes de su muerte, de una conversación con la esposa del embajador de Brasil en Washington, Lucia Flecha de Lima. Se argumentó que se interceptaban las llamadas a la representación diplomática brasileña.

No se dio ingreso en los informes a la carta, dejada por Lady Di, a su mayordomo Paul Burell, cuatro meses antes, alertando de que se planeaba contra ella un accidente de automóvil.

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