La violencia vuelve a las calles de Libia junto con los comicios

Favoritos. Islamistas buscan tener la misma suerte que en Egipto y Túnez

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La violencia volvió ayer a Libia. La previa de las elecciones que se llevarán a cabo hoy estuvo marcada por una serie de llamados a boicot y otros actos desestabilizadores. Incluso derribaron un helicóptero que contenía material electoral.

Esa inquietud tuvo su primera confirmación ayer cuando un vocero del Consejo Nacional de Transición informó que había sido derribado y que murió un trabajador de la comisión electoral que iba dentro de él.

El vocero del consejo Saleh Darhoub dijo que el aparato fue atacado cuando sobrevolaba el aeropuerto de Benina en las afueras de Bengasi, ciudad que fue la cuna de las manifestaciones contra Muamar Gadafi. Calificó a los atacantes como "enemigos de la revolución", pero afirmó que el ataque no impedirá las elecciones.

El atentado tuvo lugar un día después que excombatientes rebeldes del este de Libia cerraran tres refinerías petroleras para presionar al Consejo a que cancele las elecciones aduciendo una distribución no equitativa de escaños entre las regiones libias.

Las elecciones de hoy para designar a un parlamento de transición con 200 miembros, se propone culminar un proceso desordenado de nueve meses después de una guerra civil en 2011 y que terminó en octubre con la muerte de Gadafi.

El gobierno del exdictador dejó al país profundamente dividido en términos regionales, tribales e ideológicos.

El Parlamento elegirá a su vez a un nuevo gobierno de transición que reemplace al designado por el Consejo Nacional de Transición que encabezó a los rebeldes durante la guerra.

Muchas personas en el oriente petrolero de Libia se sienten desairadas por las leyes electorales del consejo, basadas supuestamente en la población, que le asignan a esa región un tercio de los escaños legislativos, mientras el resto es para la zona occidental que comprende la capital, Trípoli, y el sur desértico con escasas comunidades.

"No queremos que Trípoli gobierne toda Libia", dijo Fadlala Haroun, un ex comandante rebelde en la capital de la región oriental, Bengasi.

En la noche del jueves, varios ex combatientes del oriente cerraron tres refinerías petroleras en las localidades orientales de Ras Lanouf, Brega y Sidr para exigirle al gobierno de transición la cancelación de los comicios, dijo Haroun. Agregó que los milicianos bloquearon la principal carretera costera entre el este y el oeste.

Haroun advirtió que los simpatizantes del boicot tomarán las calles el día de las elecciones para "impedir que la gente vote, porque esta es una elección que sirve a quienes nos robaron la revolución".

Descartó tomar las armas, pero cuando se le preguntó cómo impediría la votación, dijo: "Ya veremos mañana".

En el oeste habían también muchos insatisfechos con un decreto del consejo gubernamental que quita al próximo Parlamento la redacción de la nueva Constitución y la deja para unos comicios posteriores.

"Quieren debilitar al nuevo Parlamento después de sus fracasos en los últimos meses", dijo Yassar al-Bashi, candidato del Partido Libios Libres.

Unos 2,8 millones de personas, de más de tres millones aptas para votar, se han registrado para la votación. Hay tres candidatos favoritos: dos de ellos son islamistas y el otro liberal.

ISLAMISTAS. Abdel-Hakim Belhaj es un excomandante de fuerzas rebeldes y un yihadista que combatió contra los rusos en Afganistán. Más recientemente, reemplazó su uniforme camuflado por un traje y fundó un partido político islamista que se encuentra entre los favoritos rumbo a las elecciones.

Los carteles de campaña que cubren la capital, Trípoli, contrastan marcadamente con las décadas en las que Gadafi prohibió los partidos políticos y consideró la democracia una forma de tiranía. Gobernó con su propio programa político, el "Libro Verde", que trazaba su visión para un gobierno del pueblo; aunque mandó él solo.

La votación será una prueba de la fuerza de los partidos islamistas, que han ganado influencia en Libia y en otras naciones tras el derrocamiento de regímenes seculares dirigidos por mandatarios como Gadafi y el egipcio Hosni Mubarak. Los grupos que se disputan el poder varían de la políticamente conocedora Hermandad Musulmana hasta los untraconservadores salafistas.

Será el más reciente fruto democrático en surgir de las revueltas en el mundo árabe que se extendieron por Medio Oriente desde finales de 2010, luego de las sucedidas en los vecinos Egipto y Túnez. Los disturbios en Libia también iniciaron con manifestantes exigiendo el derrocamiento de Gadafi, pero una brutal campaña de las fuerzas del gobierno causó que la OTAN lanzara ataques aéreos que resultaron claves para ayudar a los rebeldes a ganar.

Abogada denuncia violación a los derechos del hijo de Gadafi

TRÍPOLI | El derecho de Saif al Islam, uno de los hijos de Muamar Gadafi, a un juicio justo está "irremediablemente comprometido", declaró ayer la abogada australiana designada por la Corte Penal Internacional (CPI), Melinda Taylor, que fue liberada el 2 de julio tras permanecer detenida durante casi un mes en Libia.

"Independientemente de todas las cuestiones respecto a mi personal, los derechos de mi cliente, Saif al Islam, fueron irrevocablemente comprometidos durante mi visita a Zenten", declaró Taylor en una conferencia de prensa en La Haya.

El 7 de junio Taylor y la delegación de la CPI de la que formaba parte fueron detenidos en Libia tras visitar al hijo del dictador Muamar Gadafi.

Saif al Islam es objeto de una orden de detención de la CPI por crímenes contra la humanidad cometidos durante la revuelta que provocó la caída de su padre.

Las autoridades libias acusaron a la delegación de amenazar a la "seguridad nacional" y dicen que ellos le darán un "juicio justo" a Saif al Islam. AFP

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