La “nueva Guerra Fría” entre China y Estados Unidos

Estructuras para impedir el desembarco de unidades militares en una playa de Taiwán. Foto: AFP
(FILES) This file photo taken on October 20, 2020 shows anti-landing spikes placed along the coast of Taiwan's Kinmen islands, which lie just 3.2 kms (two miles) from the mainland China coast (in background) in the Taiwan Strait. - Self-ruled Taiwan has lived under the threat of a Chinese invasion since the two sides split at the end of a civil war in 1949. (Photo by Sam Yeh / AFP) / TO GO WITH Taiwan-China-politics-military-US,FOCUS by Amber Wang and Jerome Taylor
SAM YEH/AFP fotos

TENSIÓN DIPLOMÁTICA

En China se aferran a la máxima de que su relación con Estados Unidos “no es de competición ni de confrontación”, y que es posible una “coexistencia pacífica”.

La “nueva Guerra Fría” entre China y Estados Unidos se extiende ya a campos como el armamentístico o el de la inteligencia. En las últimas semanas, han aumentado las tensiones por el acuerdo de defensa AUKUS entre Estados Unidos, Australia y Reino Unido; la situación en Taiwán y en el mar de la China Meridional, o las acusaciones de que China ha probado misiles hipersónicos.

El giro estadounidense hacia el Indo-Pacífico a través del AUKUS y la primera cumbre del grupo Quad (Estados Unidos, Australia, la India y Japón) para consolidarlo como un pilar democrático frente a China, es algo que exaspera enormemente a Pekín.

“La comunidad internacional no quiere saber nada ni de divisiones ni de Guerras Frías, pero Estados Unidos no deja de buscarlas con estas camarillas. Anteponen sus intereses geopolíticos a la estabilidad global”, criticó recientemente la Cancillería china al referirse al pacto AUKUS, que prevé dotar a Australia de submarinos de propulsión nuclear.

Solo en los meses de septiembre y octubre, la frase de que “Washington y sus aliados deben abandonar la mentalidad de Guerra Fría” salió más de veinte veces de la boca de los portavoces chinos.

“La situación actual es de ‘pseudoguerra fría’, pero no es como la anterior por la interdependencia económica. De ahí que ambas partes aún quieran mantener el contacto”, comenta a EFE el politólogo Joseph Cheng, de la Universidad de Hong Kong, en referencia a las últimas conversaciones entre altos funcionarios chinos y estadounidenses.

Por otra parte, las recientes maniobras militares chinas en Taiwán, isla que Pekín reclama y en la que Estados Unidos tiene destinado un contingente militar desde hace al menos un año, formarían parte de la estrategia del presidente chino, Xi Jinping, para reforzar su poder. Desde Taipéi, algunos altos funcionarios pronostican que la política exterior china podría ser “aún más agresiva” tras el Congreso del Partido Comunista (PCCh) del año que viene, en el que Xi opta a un tercer mandato.

Que Estados Unidos defienda o no a Taiwán en caso de que China la invada -como aseguró el jueves el presidente Joe Biden- sigue siendo, a día de hoy, la pregunta del millón.

Otro escenario habitual del toma y daca sino-estadounidense es el mar de la China Meridional, zona estratégica militar, rica en recursos naturales y clave para las rutas comerciales globales. Buques estadounidenses navegan con regularidad por estas aguas, que también se disputan Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunéi.

China exige a Estados Unidos que ponga fin a esas “operaciones militares”, que “aumentan el riesgo de accidentes y fugas nucleares”, al tiempo que realiza junto a Rusia maniobras en el mar del Japón para “devolver el equilibrio a la región”, según la prensa local.

Cheng cree que estos roces son inevitables dadas las “ambiciones estratégicas” de ambos en un momento en que Estados Unidos insiste en mantener a raya a China.

Mientras, en China se aferran a la máxima de que su relación con Estados Unidos “no es de competición ni de confrontación”, y que es posible una “coexistencia pacífica”.

Pero las alarmas han saltado en la Casa Blanca ante las informaciones que apuntan a que China estaría “ajustando” su arsenal nuclear y habría probado un misil hipersónico con esa capacidad.

De todos modos, el arsenal chino sigue siendo significativamente menor que el de las otras dos grandes potencias: 350 ojivas nucleares frente a 4.630 de Rusia y 3.750 de Estados Unidos.

El analista Cheng opina que, al margen de la retórica, tanto Estados Unidos como China son “plenamente conscientes” de que la pugna es a largo plazo: “Dialogan sin demasiadas expectativas, pero, en el fondo, les gustaría evitar que esta competición fuese costosa, incontrolable y peligrosa”.

“Pero a medida que China gane fuerza -agrega- la rivalidad será cada vez más intensa. Y llegará un momento en que quizá no haya forma de suavizar las discrepancias entre ambos”.

“La mayor amenaza geopolítica del siglo XXI”

En los últimos años, Estados Unidos ha acusado a China de “espionaje masivo”, lo que ha llevado a la inteligencia estadounidense a contraatacar. Este mes, la CIA anunció la apertura de un centro con más recursos y “un mejor posicionamiento de sus agentes” para recopilar información sobre China, lo que ha provocado un nuevo terremoto propatriótico entre los internautas chinos. Reprenden al director de la CIA, William Burns, por decir que una China “cada vez más beligerante” es “la amenaza geopolítica más importante” que Estados Unidos afronta en el siglo XXI.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

China

Te puede interesar