La ira popular se extiende en Egipto

Marchas. Aumentan las protestas; la caída del gobierno de Túnez desestabiliza la región

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EL CAIRO | AP, AFP Y

EL PAÍS DE MADRID

Egipto vive momentos de histórica tensión en procura de la caída del presidente Hosni Mubarak, en el poder desde 1981. La "Revolución de los jazmines" se extiende por los países árabes y llega a Yemen y Turquía.

Egipto vive desde el martes las protestas más importantes desde la llegada al poder de Mubarak. Ayer falleció la séptima víctima de los enfrentamientos, al tiempo que 1.000 personas fueron detenidas en los últimos desde que se iniciaron las manifestaciones.

La proscrita Hermandad Musulmana, el grupo opositor más grande y organizado del país, apoya las manifestaciones y si su enorme base se suma a las marchas, daría un gran impulso al movimiento que reclama la caída del presidente Mubarak. Otro impulso proviene del regreso a Egipto de Mohammed ElBaradei, el premio Nobel de la paz y el promotor de la democracia más conocido dentro y fuera de fronteras.

Antes de salir para Egipto, ElBaradei dijo en Viena que "el régimen no está escuchando" y que la violencia con la que el gobierno ha enfrentado a los manifestantes podría conducir a una "situación explosiva".

Mubarak, de 82 años y en el poder desde hace casi tres décadas, no ha aparecido ni hablado públicamente desde que comenzaron las protestas el martes, con marchas de decenas de miles en El Cairo, Alejandría y otras ciudades.

Los manifestantes han expresado furia ante la falta de interés del gobierno por la pobreza, el desempleo y el aumento de los precios. Las manifestaciones constituyen el reto más grave hasta la fecha al régimen autoritario y plantean graves dudas acerca de hasta cuándo podrá conservar el poder.

Inspirados en la revuelta tunecina que derrocó al presidente Zine El Abidine Ben Alí, los manifestantes egipcios convocaron a nuevas protestas para hoy, después de las plegarias del viernes, cuando se reúnen millones de hombres.

OLEADA. Luego de lo sucedido en Túnez, "el asunto ya no es cuál será el siguiente, sino qué régimen se salvará", afirma Amr Hamzawy, director de investigaciones de la fundación Carnegie en Oriente, para quien estas marchas podrían alcanzar la mayoría de los países árabes.

"Se trata de una verdadera tendencia regional, en Egipto, Argelia, Jordania, Yemen, donde la gente sale a la calle para reclamar sus derechos sociales, económicos y políticos", agregó. "Es una dinámica que se desencadenó en el mundo árabe", dijo el universitario Bourhan Ghalioun, de un "Manifiesto para la democracia" en el mundo árabe.

"Lo que se produjo en Túnez rompió la costumbre del miedo y mostró que era posible -con velocidad sorprendente- tumbar un régimen y que no era tan difícil como se imaginaba", agregó Ghalioun, director del Centro de Estudios sobre el Oriente Contemporáneo en París. Los movimientos revelaron sobre todo cómo muchos regímenes, cuyos dirigentes tienen récords de longevidad en el poder, carecen de apoyo popular.

"La legitimidad no puede ser construida con represión ni con la negación de los derechos políticos y sociales", dijo Hamzawy. "Nadie puede aceptar esto en el siglo XXI y los árabes no son la excepción". En algunos países, los dirigentes comenzaron a ceder, como en Jordania, donde el rey Abdalá II prometió "adelantarse" en las reformas políticas y económicas, o en Yemen, donde el presidente Saleh aseguró que no pensaba transmitir el poder a su hijo.

Pero en el mundo árabe, donde "la mayoría de los regímenes son vistos como máquinas de opresión, corrupción y destrucción", según Ghalioun, aún no se sabe si esas reformas serán suficientes.

EE.UU. está en una encrucijada

WASHINGTON | El revuelo político en Egipto tiene a Washington atascado entre apoyar las protestas que piden más libertades o a un aliado diplomático vital, un dilema con profundas implicaciones en la atribulada diplomacia de EE.UU. en Medio Oriente.

El presidente egipcio Hosni Mubarak ha sido un apoyo a la estrategia regional de EE.UU. por décadas, garantía de la paz de su país con Israel y un actor principal en las exitosas y frustradas iniciativas de paz de Washington.

Pero con su régimen de 30 años fuertemente bajo amenaza, en medio de lo que se está llamando una posible "Primavera árabe" de revueltas contra regímenes autoritarios, los estrategas de Washington deben encontrar una salida a través de un campo minado.

Tras calificar a Mubarak como un "socio importante" de su país, el vocero norteamericano Robert Gibbs afirmó que el gobierno estadounidense "no toma partido" en la actual ola de protestas y exhortó a las autoridades a "evitar la violencia" y a los manifestantes a "no recurrir" a la misma. El presidente Barack Obama dijo escuetamente que "la violencia no es una solución a los problemas en Egipto". AFP

RECLAMOS DE PAÍSES Árabes

TÚNEZ Los primeros en salir a protestar a las calles fueron los tunecinos, que derrocaron al presidente Ben Alí tras 23 años en el poder. Luego de la constitución de un nuevo gobierno continúan las marchas que exigen que no haya en él miembros del anterior partido dominante.

EGIPTO Desde el martes hay marchas que exigen la retirada de Hosni Mubarak tras casi 30 años de ejercicio del poder. Hoy habrá grandes manifestaciones en lo que llamaron "el viernes de cólera".

YEMEN Exigen una mejora de sus condiciones de vida y el fin a los 32 años de presidencia de Ali Abdalá Saleh. Se quejan de la carestía de los alimentos, la corrupción, el nepotismo y el mal manejo de las finanzas públicas. Intentando reducir la tensión, el mandatario Saleh anunció un aumento de los salarios para los funcionarios y personal de seguridad, y negó que será sucedido por su hijo Ahmad.

TURQUÍA Los estudiantes protestan contra el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, al que acusan de rechazar el diálogo con el mundo estudiantil. Marchan desde noviembre, cuando 18 universitarios fueron condenados a 15 meses de cárcel con pena en suspenso por haber manifestado contra Erdogan en 2008. Son eficazmente reprimidos cada vez que marchan.

MARRUECOS El reino alauí es el país norteafricano menos afectado por la onda expansiva de la revolución tunecina, pero igualmente las autoridades tomaron medidas preventivas para evitar una explosión social, aun a riesgo de poner en peligro la Hacienda pública, con más subsidios.

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