A una semana de empezado el año, yacían 15 cabezas afuera de un reluciente centro comercial al otro lado de las verdes colinas que enmarcan a los grandes hoteles de Acapulco.
A las pocas horas, aparecieron varios cadáveres en un taxi y otros lugares, elevando el número de víctimas a 33 en un solo fin de semana, diseminados por una parte de la ciudad que muy pocos visitantes ven.
Dos semanas después, el gobierno anunció que había capturado al líder de una oscura organización criminal de la cual se cree que es responsable del caos, así como de la desaparición de 20 hombres que vinieron a este lugar para vacacionar el otoño pasado.
El aumento en la violencia es indiscutible, el gobierno dice que más de 34.600 personas han muerto en los cuatro años transcurridos desde que Felipe Calderón asumió la presidencia de México y lanzó a la policía federal y al ejército sobre los cárteles, siendo la cifra de muertes del año pasado 15.237, la más alta hasta la fecha.
Oficiales mexicanos y de Estados Unidos, dando el crédito al entrenamiento norteamericano de las fuerzas armadas y lo que ven como una fuerza de policía federal cada vez más profesional, destacan que más de la mitad de los 37 jefes del crimen más buscados, anunciados el año pasado, ya fueron capturados o muertos. Además, el gobierno sostiene que el último trimestre de 2010 reveló un descenso en el paso de los asesinatos.
Sin embargo, todo parece indicar que la opinión popular no lo cree. Una encuesta divulgada el 11 de enero por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México encontró que más del 70% de los encuestados creía que la seguridad del país había empeorado desde 2009.
"Hay una desconexión entre lo que el gobierno piensa que está logrando y lo que la opinión pública percibe que está ocurriendo", comentó Denise Dresser, analista política en Ciudad de México. Debido a que Calderón "convirtió la guerra en el centro de gravedad de su mandato, ahora está siendo evaluado con respecto a si la está ganando, y la percepción popular es que no".
Ahora que los republicanos están al mando de la Cámara de Representantes, la administración Obama estará bajo mayor escrutinio para que rinda cuentas por los US$ 1.400 millones de la Iniciativa Mérida a lo largo de varios años, la piedra angular de la ayuda estadounidense en el combate mexicano a las drogas.
En tanto, la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, en una visita a México la semana pasada para reiterar el apoyo de su país hacia el combate a las drogas, dijo que se distribuirían 500 millones de dólares en recursos económicos este año.
Pero, a diferencia de 2010, cuando el énfasis era la entrega de helicópteros y otros pertrechos, funcionarios de la Embajada de Estados Unidos dijeron que la ayuda de este año se concentraría en atacar la impunidad que permite la huida de los criminales, apuntalando a las fuerzas de policía local y estatal, así como al sistema de justicia. Tan solo el 2%, aproximadamente, de quienes son acusados de haber cometido delitos relacionados con la delincuencia organizada enfrentan un juicio en México, han dicho funcionarios estadounidenses.
"La gran mayoría de la violencia que hemos visto a lo largo de la última década en México no se debe a causa de un embate en contra de la delincuencia organizada", dijo Carlos Pascual, el embajador estadounidense. Y agregó: "Es que hay impunidad dentro del país porque nunca ha existido un legado de inversión en la policía local y estatal, como tampoco en un sistema judicial que fuera capaz de aplicarle severas medidas y contenerlas``.
Alarmado ante el alto número de muertes, el Congreso mexicano convocó a una audiencia al máximo oficial de Calderón, el secretario de Gobernación Genaro García Luna, para que explicara la violencia en varios estados del país. García Luna dijo que se había llegado a superar un hito, pero los legisladores, mayormente de partidos de la oposición, no se mostraron convencidos.
Quizá los próximos meses terminen siendo incluso más desafiantes para Calderón debido a que sus oponentes políticos pueden mostrarse recelosos de entregarle a él y su partido cualquier victoria en anticipación a la elección presidencial del año entrante.
El gobierno responde a las críticas citando a los muchos capos que ha matado o capturado. "Las principales redes que secuestran, extorsionan y trafican drogas están siendo destrozadas``, declaró el portavoz de seguridad del gobierno, Alejandro Poire. "A través de esto, el gobierno federal está construyendo una verdadera seguridad para nuestro país``.
Sin embargo, Calderón también ha intentado tranquilizar al turismo y a los inversionistas en el sentido que México es más que drogas y maleantes. Exhortó a funcionarios gubernamentales para que hagan énfasis en lo positivo del país. Además, en el Foro Mundial de Economía en Davos, Suiza, buscó comunicar lo mismo.
Ese mensaje está literalmente pegado en vallas publicitarias del país con el lema: "Hablá bien de acá", exhortando a sus residentes y visitantes.
Acapulco ha sido dos ciudades desde hace ya mucho tiempo atrás: a lo largo de la costa está el viejo campo de juego de celebridades, con altos hoteles y centros turísticos, mientras que sobre las colinas hay barriadas de clase obrera.
Funcionarios de turismo en la localidad dicen que los hoteles presentan una ocupación de 75% o más, aunque una mirada por las calles revela muchas mesas vacías en los restaurantes y famosos clavadistas que se lanzan al mar por pocos aplausos.
"Es claro que los criminales le hicieron esto a Acapulco, pero no sabemos porqué la policía es incapaz de controlarlo``, dijo Alejandro, un comerciante que se negó a dar su apellido por temor a represalias de la policía o delincuentes. "Tengo que pagar un soborno a las pandillas cada semana o estoy en problemas", afirmó.
Las cifras
34.600 Fueron las personas que murieron a raíz de la delincuencia organizada desde que el presidente Calderón asumió la Presidencia.
2% Es el porcentaje de las perso-nas que van a juicio en México por cometer delitos vinculados con la delincuencia organizada.