MONROVIA
La coronel "Diamante Negro" y sus camaradas pueden parecerse a cualquier grupo de chicas "malas" de barrio, pero tienen un arsenal que respalda su actitud.
"Los morteros son mi arma favorita", dice la líder de un grupo de guerrilleras rebeldes liberianas, el Comando de Artillería de Mujeres (CAM).
Incluso sus enemigos en el gobierno reconocen su poder militar. "Ella es en verdad una buena soldado", dice Peter Paye, comandante de batallón de la unidad antiterrorista del gobierno liberiano. "Le tengo mucho respeto".
Diamante Negro, de 22 años, cuenta que se unió a las fuerzas rebeldes luego de ser violada en 1999 por un grupo de milicianos leales al gobierno del ex presidente Taylor.
"Hubo muchas razones, pero esa fue la principal. Me hizo querer terminar con el hombre que me causó todo ese dolor", relató a un periodista.
Muchas de las camaradas de la coronel Diamante Negro tienen historias similares.
Pero una de las integrantes del comando femenino, Musu Dukley de 28 años, contó al diario británico "The Guardian" que su primera inspiración para tomar las armas le vino luego de ver a una mujer empuñando una metralleta en una película de Hollywood.
"En verdad se veía bien. He descubierto que cuando saco mi revólver me respetan mucho más".
A principios de mes, el CAM fue asignado a la misión de poner fin al caos y los saqueos que habían estallado en el puerto de Monrovia, en aquel momento en manos del grupo rebelde LURD.
Diamante Negro disparó sobre la cabeza de un saqueador armado que no obedeció la orden de dejar su arma, y luego propinó un puñetazo en plena cara a otro saqueador que la doblaba en tamaño.
Pero ahora la feroz Diamante Negro tiene un bebé de 10 meses, "Pequeño Diamante", y lleva su foto en un sobre en su bolsillo. "Estuve en el frente hasta que estaba embarazada de ocho meses. La dejé en Guinea. No tenía a nadie que la cuidara, pero ahora que la guerra terminó pienso traerla de vuelta a casa".
"Hemos logrado nuestro objetivo, Taylor ha huido".
"Ahora quiero ir a la escuela", concluye.