La herencia de Gadafi enfrenta a su familia

Tesoro. Millones y poder en Libia, trae disputas entre los derrochadores hijos del líder

La familia Gadafi podría tener miles de millones de dólares escondidos en cuentas bancarias secretas en Dubai y en países del Golfo, además de la gran cantidad de inversiones en sectores tales como petróleo. La fortuna enfrenta a sus hijos.

Un cable del Departamento de Estado norteamericano de mayo de 2006 -dado a conocer por WikiLeaks, junto con otros que hablan del líder libio y sus allegados- titulado "Gadafi Inc.", retrató un país administrado como un "feudo personal" del coronel Muamar el Gadafi y sus hijos.

La "cartera personal", que Gadafi construyó durante 42 años de régimen, dio al líder y a su familia "acceso directo a inversiones en el sector del petróleo y del gas, de las telecomunicaciones, del desarrollo de infraestructuras, hoteles, medios de comunicación y distribución de bienes al consumo", señalan.

Hay activos estimados en 70.000 millones de dólares a nombre del gobierno de Libia. Pero se sospecha que varias de las inversiones llevan la marca de Gadafi Inc.

Gracias a los ingresos del petróleo, Libia es accionista de importantes empresas como la británica Pearson, y compró prestigiosas propiedades comerciales sobre Oxford Street y en la City, frente al Banco de Inglaterra -según informó ayer el diario Financial Times-.

En Italia, aliado y socio comercial privilegiado -y cuyo primer ministro, Silvio Berlusconi, invitó en varias oportunidades a Gadafi a sus famosas fiestas, llamadas "bunga, bunga"-, el gobierno libio está en Fiat (desde hace más de 30 años, con una cuota del 2%), Finmeccanica (2%), Unicredit (7,1% total) y Juventus (7,5%).

Los despachos diplomáticos dan cuenta de comportamientos poco edificantes de los hijos de Gadafi, como las disputas entre tres de ellos por la franquicia de Coca-Cola, o la exigencia de Mutassim, el cuarto de sus vástagos, de 880 millones de euros a la petrolera estatal para establecer su propia milicia. Mutassim, consejero de seguridad de su padre, es famoso por contratar en sus fiestas privadas, a cantantes como Mariah Carey o Beyonce -por esta última habría pagado un millón de dólares por una actuación privada-.

Los cables también recuerdan cómo en 2009 Saif al Islam, el segundo de sus hijos, arquitecto y economista, que tiene un doctorado en la London School of Economics y que muchos considerar el natural heredero del imperio, compró por 10 millones de libras esterlinas una villa de ocho cuartos en Hampstead, norte de Londres, con piscina y cine incluidos. O cómo el mismo Gadafi se enamoró de las bellezas naturales de Antrodocco, una localidad del centro de Italia, donde invirtió 16 millones de euros en un hotel de lujo.

Frente a esta situación, el Departamento de Estado dijo ayer que entre las medidas examinadas por las autoridades estadounidenses figuran congelar los bienes de Libia y de su líder.

Peleas y celos. Los hijos de Gadafi están enfrascados en una lucha interna, señalan los cables. "Una serie de eventos sugiere que la tensión entre ellos está aumentando", sostiene un cable de 2009. Una de las principales razones sería el rol de "delfín" de Saif, y los consiguientes celos de sus hermanos, en especial de Mutassim.

Es que Saif se diferencia de su hermano en una cosa: siempre respaldó a su padre. Mutassim, en cambio, huyo varios años a Egipto tras pelearse con Gadafi. Tiempo después se reconciliaron, pero "el heredero" siempre fue más lejos.

Saif, que amenazó de muerte a los manifestantes el domingo, llegó a dar la cara internacionalmente para defender a su padre ante la masacre de Lockerbie, que culminó con la muerte de 270 personas al explotar, en 1988, un vuelo de Pan Am que sobrevolaba esa localidad escocesa hacia Estados Unidos, cuya autoría Gadafi siempre negó. Ayer, el ex ministro de Justicia, Mohamed Abusd al Jalin, que renunció luego que el régimen comenzara a reprimir, dijo tener las pruebas de que Gadafi dio la orden de hace volar la nave.

Los otros hijos de Gadafi siquiera aspiran a la corona. Ellos son Muhammad, de 40 años. Es el mayor y no se interesa por la política, pero domina el sector de las telecomunicaciones y preside el Comité Olímpico Nacional. Después está Saadi, de 36 años, que soñó con ser una estrella, pero se tuvo que conformar con vestir las camisetas del Perugia, Udinese y Sampodria, disputando solo dos partidos a lo largo de tres ligas. Un doping positivo lo dejó afuera del deporte y abrió una productora de películas del viejo oeste.

En el árbol genealógico le siguen Hanibal, de 34 años, propenso a la bronca y saltarse las normas. En el verano de 2008 fue detenido en Ginebra por agredir a dos empleados del hotel en el que se alojaba con su esposa. Tras pasar dos noches en la cárcel y abonar una fianza de casi 300.000 euros, regresó a Libia y abrió una crisis diplomática. Su padre respondió reteniendo a dos hombres de negocios suizos y suspendiendo la venta de petróleo al país europeo. También lo acusan de golpear a su mujer.

El árbol genealógico sigue, y el Gadafi antiimperialista, de raíz panárabe, se esconde en su única hija, Aisha, de 30 años. En julio de 2004, se hizo bastante popular al unirse al equipo jurídico que defendía a Sadam Husein. En el conflicto diplomático de su hermano Hanibal en Suiza, se personó en Ginebra para advertir a las autoridades helvéticas: "Aplicaremos la política del ojo por ojo y diente por diente". Pero quizá por lo que más se destaque es por su belleza: la llaman "la Claudia Shiffer de África del Norte".

El grupo lo culminan Khamis, de 30 años, se formó como militar en Rusia y dirige el comando de misiones especiales. Y el más chico de todos, con 29 años, es Saif al Arab, que lo acusan de haber transportado armas de Francia a Alemania.

Reflexionando sobre todo esto, un cable del Departamento de Estado añadió: "La familia ha provisto a los observadores locales con basura suficiente para una telenovela libia". (En base a El País de Madrid, Ap y Ansa)

Negocios: Gadafi tiene acciones en Juventus y en Fiat; y maneja las inversiones petroleras.

Líbano se niega a dar asilo

Líbano denegó el permiso de aterrizaje a un avión privado libio en el que viajaba la esposa de origen libanés de Hanibal el Gadafi, uno de los hijos del dirigente libio, afirmó ayer un responsable de los servicios de seguridad.

"El aeropuerto de Beirut recibió en la madrugada del lunes una solicitud de las autoridades libias para recibir un avión de la familia de Gadafi, con varias personas a bordo, entre ellas, Aline Skaff, la esposa de Hanibal el Gadafi, de origen libanés", indicó la fuente anónima. "Líbano rechazó esta demanda", agregó.

El ministro libanés de Transporte, Ghazi Aridi, había solicitado la lista de pasajeros y "cuando los libios se negaron a darla, denegó la solicitud", indicó un responsable gubernamental que también pidió el anonimato.

En Líbano, Gadafi es odiado por la comunidad chiíta por la desaparición del carismático imán libanés Musa Sadr durante una visita en Libia en 1978. Por este caso, el líder libio fue acusado y objeto de una demanda por parte de la justicia libanesa. AFP

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