La gira de Valenzuela fue calificada de muy exitosa

Balance. Hubo acercamientos en la mayoría de los temas

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DANIEL HERRERA LUSSICH

En WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

Voceros del Departamento de Estado reseñan acercamientos en la mayoría de los temas, en el viaje de Valenzuela, especialmente en lo comercial y la situación de Honduras, ciertos roces con Argentina y mantienen preocupación por Irán.

La gira del flamante secretario adjunto para el Hemisferio Occidental, Raúl Valenzuela, por el Cono Sur, fue calificada de "exitosa" por el departamento de Estado. Valenzuela fue enviado por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, con la clara consigna de "escuchar, observar e intercambiar ideas sobre los desafíos de cada uno de los países que integran el Mercosur.

"Fueron conversaciones valiosas tanto con las autoridades de gobierno como con los sectores privados, resultó un viaje sumamente provechoso desde el punto de vista de la política exterior americana", definió a El País una alta fuente de la Casa Blanca.

La visión que emana de los altos voceros en Washington apuntan a que los temas más espinosos que se sabía de antemano estarían sobre la mesa " fueron con unos más o menos superados o suavizados satisfactoriamente y en menor grado con otros, pero siempre en buen tono".

"No surgieron divergencias sobre la situación de Honduras o el tema de las bases militares acordadas entre EE.UU. y Colombia para la lucha contra el narcotráfico", aclaró uno de los observadores. En cambio no se aplacò en los estadounidenses la preocupación manifestada, previa al viaje de Valenzuela, por la Secretaria de Estado,

Hillary Clinton sobre los riesgos de "establecer alianzas estratégicas con Irán".

Para los analistas politicos no era difícil definir la actitud y el "tono de humor" con que aguardaban los cuatro países la llegada de Arturo Valenzuela. Fue recibido en Brasil por el tercero o cuarto en el rango, Marco Aurelio García, asesor de asuntos especiales internacionales del presidente. No hubo encuentros con Lula da Silva ni con el canciller Celso Amorim. En la Argentina, el secretario adjunto, no llego a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner ni al canciller Jorge Taiana. Conversó en el sector oficial con el jefe de gabinete, Aníbal Fernández y el vice canciller Victorio Taccetti. Mantuvo también reuniones con el vice presidente, hoy en la oposición, Julio Cobos, con el Intendente de Buenos Aires, Mauricio Macri y con las cámaras empresariales. Se recordaba que cuando estuvo en Buenos Aires el anterior Secretario Adjunto, Thomas Shannon, hoy embajador en Brasil, fue recibido por la cùpula del gobierno kirchnerista.

En Uruguay y Paraguay dialogó al mayor nivel. En Montevideo con el presidente y vice electos, José Mujica y Danilo Astori y el futuro canciller Luis Almagro. Y en Asunción con el presidente Fernando Lugo y el canciller Héctor Lacognata.

ACERCAMIENTO Y MALESTAR. La posibilidad de un posible enfriamiento en las relaciones de Estados Unidos y Brasil, luego de la visita del presidente iraní Mahmoud Ahdmadinejad y actitudes diferentes sobre la situación en Honduras, quedaron diluidas durante la visita de Valenzuela. El tema Irán no fue abordado directamente, se reiteró en los pasillos la posición pública del presidente Lula, sobre el uso de uranio solo con fines científicos y su oposición al manejo con fines bélicos. Se insistió en afamar que "existe exclusivamente una relación comercial entre los dos países y nadie especula con una estrategia armamentista".

Hubo a su vez total coincidencia para encontrar una salida a la crisis hondureña. Los dos gobiernos aunaron criterios para apoyar " el alejamiento del presidente de facto Roberto Micheleti, la formación de un gobierno de coalición nacional que entregue el poder al electo Porfirio Lobo, una ley de amnistía y la concesión de un salvoconducto a Manuel Zelaya para salir sin riesgos de la embajada de Brasil en Tegucigalpa".

Los malos entendidos nacieron en cambio en Buenos Aires. Durante la conferencia de prensa que cerraba la visita, Valenzuela repitió frases de los empresarios estadounidenses radicados con capitales en la Argentina, señalando su preocupación por la inseguridad jurídica y el manejo económico.

El ministro del Interior Florencio Randazzo , casi de inmediato , salió al cruce enfatizando que " Argentina vive una etapa de plena garantía institucional y jurídica y ha dejado atrás el tiempo en el que venía un funcionario de otro país y decía lo que había que hacer". El ex presidente Nestor Kirchner tomó también partido y " calificó " de lamentables la declaraciones de alguien que tiene que venir con una política distinta para toda Latinoamérica".

Un día más tarde el canciller Taiana trasmitió personalmente a Hillary Clinton " el malestar del gobierno de Cristina Kirchner por las palabras del secretario adjunto".

Valenzuela , de regreso en Washington, declaró que en ningún momento dio opinión sobre asuntos internos de los países que visitó y en Buenos Aires solo repitió una inquietud que le habían trasmitido inversores y empresarios estadounidenses radicados en Argentina.

El Departamento de Estado comunicó oficialmente que mantuvo contacto con la Cancillería Argentina para " limar asperezas y aclarar el alcance de los comentarios".

A su vez informantes del gobierno americano " calificaron de muy cordiales y positivas las entrevistas mantenidas en Uruguay". Se puso énfasis en el incremento de las relaciones comerciales, especialmente en lo referente a la posibilidad de ahondar en el TIFA, dentro de cuyo marco está pendiente, con toda la tramitación pronta, la apertura del mercado estadounidense para la carne ovina sin hueso de Uruguay ". Además se dio cuenta de la valoración que hace Estados Unidos sobre "la posición que ha sustentado hasta ahora el gobierno uruguayo de no incorporarse a los discursos agresivos de algunos mandatarios de la región".

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