La culpa fue del auto de Carlos

La mayoría de los expertos acusa a los agentes de seguridad de mala planificación del recorrido de la pareja y al modelo del auto que usaron, como causas del ataque. "La policía tendría que haber hablado con los escoltas de la pareja para asegurarse de que no iban a aproximarse bajo ningún concepto a la zona de la protesta, y menos a bordo de un Rolls Royce de 1977", dijo Alex Bomberg, antiguo asistente de la familia real.

El coche al que se refirió es uno regalado por la Asociación del Automóvil a la Reina Isabel II en 1977. Un coche deslumbrante, como una carroza del siglo XX, con amplias ventanillas que permiten contemplar a los pasajeros con detalle. Tras la muerte de la princesa Diana, los Windsor se propusieron estar más cerca de la gente, pero Carlos no renunció a apartarse de ese auto.

El jefe de Scotland Yard, Paul Stephenson, se dijo satisfecho con la actuación de la policía en la protesta, aunque recibió un aluvión de críticas por la brutalidad con la que se desarrolló. Al menos 43 manifestantes fueron al hospital y diez agentes resultaron heridos.

A Stephenson también le tiraron de las orejas por el grave incidente de Carlos y Camilla. Pocas veces, en la historia moderna de la monarquía se produjo algo así. Y puede que esta vez caigan cabezas, aunque no serán las que pedían los manifestantes. EL PAÍS DE MADRID

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