SANTIAGO DE CHILE | EFE
Tras 121 años de espera, con la promulgación de una ley de divorcio Chile dejó de ser esta semana uno de los pocos países del mundo occidental que carecía de ese mecanismo para resolver los conflictos matrimoniales.
"Por primera vez en nuestra historia podemos decir que Chile se puso a la altura de los países desarrollados y solucionó un tema de gran sensibilidad social", afirmó ayer la ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Cecilia Pérez.
"Este es un día importante para Chile, para sus familias", destacó Lagos el viernes, en la ceremonia en la que promulgó la legislación aprobada el pasado 11 de marzo por el Parlamento y que dejó a Malta como único país occidental sin divorcio.
El proyecto surgió de la iniciativa de parlamentarios oficialistas hace casi diez años, aunque, como ha destacado el propio jefe de Estado chileno, los esfuerzos por establecer el divorcio se remontan a 1883.
ENCUESTAS. Ese año por primera vez sectores liberales de centroizquierda pusieron sobre el tapete la posibilidad de establecer una ley de este tipo, que según encuestas de opinión a marzo de 2003 exigía el 70 por ciento de la población chilena.
Sin embargo, sólo en 1914 fue presentada en el Parlamento la primera iniciativa orientada a establecer el divorcio en Chile.
"Nos tardamos mucho, pero al final lo hemos logrado", señaló el diputado socialdemócrata Antonio Leal, que destacó que el trámite de ley que entrará en vigor en noviembre próximo beneficiará a más de 530.000 personas separadas, según cifras del Instituto de Estadísticas.
Los contrarios al divorcio nada decían, sin embargo, sobre la anulación matrimonial basada en un fraude a la que se recurría en Chile para sortear la falta del divorcio.
La anulación consiste en desconocer la jurisdicción del oficial civil que celebró el matrimonio, sobre la base de que algún dato, generalmente el domicilio de la novia, no era verídico, y bastaban dos testigos, generalmente falsos, para darle validez.
En los sectores pobres, las mujeres suelen, tras unos años de abandono, declarar la "muerte presunta" del marido, que se oficializa con un anuncio durante tres días en un diario, y una vez convertidas en viudas legales pueden acceder a beneficios sociales para los hijos o volver a casarse.
Según la nueva ley de matrimonio civil, el divorcio será concedido tras una espera de un año si es solicitado por ambas partes y de tres años si la demanda es unilateral y se establece sobre la base de incumplimiento grave de deberes y obligaciones.
Entre las causas para invocarlo se incluyen el incumplimiento grave de los deberes y obligaciones para con el cónyuge o los hijos, como maltratos graves, la transgresión de los deberes de convivencia, socorro y fidelidad o si la homosexualidad, el alcoholismo o la drogadicción impiden la convivencia.