Kirchner llegó a Venezuela; Chávez es su carta ante FMI

| El argentino pedirá a su colega la compra de bonos por U$S 3000 millones para soportar presión del organismo

ENCUENTRO. Hugo Chávez y Néstor Kirchner durante un encuentro bilateral en agosto, en Buenos Aires. Se han reunido 15 veces 200x143
ENCUENTRO. Hugo Chávez y Néstor Kirchner durante un encuentro bilateral en agosto, en Buenos Aires. Se han reunido 15 veces
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BUENOS AIRES | AFP, AP y

LA NACION/GDA

El presidente argentino Néstor Kirchner viajó ayer a Venezuela para tratar con su par Hugo Chávez una serie de acuerdos energéticos y comerciales, pero con la prioridad de negociar ayuda financiera con la cual Argentina podría cancelar vencimientos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en caso que no se llegara a un acuerdo de refinanciamiento con el organismo.

El presidente argentino tiene como objetivo comprometer a Chávez a comprar más bonos de deuda argentinos, por unos U$S 3.000 millones, para fortalecer su posición en la dura negociación con el FMI. Además, Kirchner y Chávez conversarán respecto del ingreso de Venezuela como miembro pleno en el Mercosur; de la construcción de un gasoducto de 12.000 kilómetros entre Venezuela y Argentina, que abastecería también a Brasil, y sobre la firma de acuerdos comerciales.

La comitiva argentina, compuesta por funcionarios y empresarios, arribó anoche a Caracas. Pero Kirchner y Chávez se reunirán hoy por la tarde. No viajaron el canciller Rafael Bielsa, ni el ministro de Economía, Roberto Lavagna, pues el articulador del encuentro es el ministro de Planificación, Julio De Vido.

Hasta ahora, Chávez compró títulos argentinos por algo más de U$S 800 millones, pero el objetivo de Kirchner es cuadruplicar esa cifra para sostener, al menos en las expectativas, su política de desendeudamiento ante el FMI, enarbolada por Kirchner para liberarse de los condicionamientos del organismo al negociar un acuerdo de refinanciamiento.

El FMI exige a Argentina condiciones duras: bajar el tipo de cambio, aumentar el superávit fiscal y resolver la situación de los acreedores privados que no aceptaron el canje de bonos del año pasado. Kirchner busca llegar a un acuerdo con el Fondo para refinanciar US$ 5.000 millones en vencimientos hasta 2007. Sin embargo, el reciente deterioro de su relación con los gobiernos de Estados Unidos, entre otros países del G-7, más las tensiones con la cúpula del FMI, hacen suponer que el acuerdo estaría lejano.

De allí que la compra de bonos argentinos por parte de Chávez podría ser parte de una estrategia de Kirchner para forzar al FMI a negociar o, en última instancia, aumentar sus recursos para pagar puntualmente los vencimientos de las arcas bolivarianas.

Argentina perdió en 2004 el apoyo del FMI y por lo tanto debe pagarle religiosamente cada vencimiento de una deuda total de unos U$S 10.000 millones.

DISTANCIA. Así, el pedido de Kirchner hace del viaje en sí mismo una señal de distanciamiento de Kirchner respecto de Estados Unidos y del FMI.

Los presidentes de los Estados Unidos, George W. Bush, y de México, Vicente Fox, mantienen un durísimo enfrentamiento con Chávez. El encargado de Asuntos Latinoamericanos norteamericano, Tom Shannon, dijo que Venezuela "pone en riesgo su democracia". Chávez trató a Bush de "genocida", "asesino" y "loco". Y a Fox, de "cachorro del imperio". En este contexto difícil, en el que además Bush le dijo a Kirchner que debe negociar con el FMI sin intermediarios ni apoyo de Washington, la sola fotografía entre Kirchner y el líder bolivariano no será bien recibida, seguramente, en la Casa Blanca.

Por su parte, la incorporación del país caribeño al bloque que forman Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay será considerada en la cumbre a realizarse el 9 de diciembre en Montevideo, pese a que deben ser acordadas aún sensibles cuestiones arancelarias.

RELACION. El de hoy, será el encuentro número 16 de Kirchner y Chávez desde que el primero asumió la Presidencia argentina, en mayo de 2003. Ningún otro mandatario de la región o el mundo recibió tanta atención del presidente argentino como Chávez.

Lo que empezó como una relación cordial pero algo fría mutó en un intercambio constante de gestos y acuerdos sobre todo en los últimos 15 meses, tras la victoria de Chávez en el plebiscito de agosto de 2004 que lo convalidó en el poder.

Sólo desde enero pasado, Kirchner recibió dos veces en la Casa Rosada al presidente venezolano, le dedicó una audiencia privada en la cumbre de Mar del Plata, y se reunió con él una vez en Nueva York, otra en Montevideo y en los dos viajes que hizo a Brasil.

Como comparación, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva compartió 10 reuniones oficiales con el presidente argentino (la mitad de ellas, acompañado por otros jefes de Estado). En la región, el chileno Ricardo Lagos es uno de los líderes más respetados por Kirchner. Se reunieron ocho veces. Apenas tuvo diálogo formal con los presidentes de Colombia, Perú y Ecuador, mientras que con los otros socios del Mercosur (Uruguay y Paraguay) casi no se vio fuera de las cumbres del bloque.

Para Kirchner, su alianza con Chávez gana valor sobre todo por la ayuda financiera que le ha brindado el gobierno venezolano y con el reaseguro que significa para la industria local la provisión de hidrocarburos de uno de los mayores productores del mundo y a precios rebajados.

Analistas: es un viaje inoportuno

Según varios analistas en política internacional, éste no es un buen momento para que el presidente argentino, Néstor Kirchner, viaje a Venezuela a entrevistarse con su par de ese país, Hugo Chávez.

El director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés, Juan Tokatilán, resaltó que esta visita ocurre luego que Chávez calificara al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de "asesino genocida" y de que el secretario adjunto para América latina del Departamento de Estado norteamericano, Tom Shannon, definiera la relación con Venezuela como "de riesgo". Además, se produce en el momento de máxima tensión de las relaciones bilaterales entre Venezuela y México.

Para el analista internacional Julio Cirino, la inconveniencia del viaje se basa en el siguiente razonamiento: "Si justo cuando Chávez elige una confrontación con EE.UU. voy a su país en un acto de solidaridad, me compro su pelea".

También crítico con la decisión presidencial, Andrés Cisneros, vicecanciller durante los 90, opinó que la visita es coherente con una política exterior "en la que Kirchner prioriza obtener el apoyo de determinado sector electoral antes que la identificación del interés nacional". LA NACION/GDA

La bandera venezolana

CARACAS

El presidente venezolano, Hugo Chávez, apoyó ayer una eventual acción legislativa para modificar la bandera y el escudo de Venezuela a fin de "adecuarlas" a los nuevos tiempos que vive el país sudamericano. En su programa televisado "Aló, presidente", el mandatario respaldó la iniciativa de agregar una octava estrella al tricolor de la bandera, a fin de adecuarla a una aspiración del libertador suramericano Simón Bolívar, eje ideológico de su revolución bolivariana. También se mostró receptivo a una posible modificación de la figura del caballo blanco ubicado en la mitad inferior del escudo, que galopa desbocado con la cabeza vuelta hacia la derecha. "Ese caballo debería correr a la izquierda al galope", manifestó el goberante.

Encuesta

Casi el 75 por ciento de los argentinos respalda la visita que su presidente emprende a Venezuela, según un sondeo a 800 personas elaborado por la consultora local OPSN y divulgado ayer en el diario Página 12. No se indicó el margen de error de la encuesta.

La encuesta revela que el 16,2 por ciento de los encuestados se mostró "muy de acuerdo" con el viaje presidencial y el 58,2 dijo estar "de acuerdo", mientras que algo más del 20 por ciento se decantó por las opciones "poco de acuerdo" o "nada de acuerdo".

En otro ítem, la incorporación de Venezuela al Mercosur es avalada por un alto porcentaje de los entrevistados, puesto que un 5,2 por ciento calificó el hecho de "muy positivo" y un 58,7 lo encontró "positivo" frente al 34,5 por ciento que se refirieron al asunto como "poco positivo" o "nada positivo".

El 58 por ciento de los encuestados se manifestó a favor del Mercosur y casi un 75 por ciento dijo secundar el rechazo del Gobierno argentino a la puesta en marcha del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que fue propuesta por EE.UU. en 1994.

La visión que tienen los argentinos del ALCA es bastante negativa, ya que el 68,3 por ciento señaló que si Argentina se integrara en ella se vería "perjudicada" (54,9) o "muy perjudicada" (13,5). No obstante, el 66,3 por ciento de los encuestados matizó que el ALCA no debe ser descartada, aunque sí adecuada, frente al 29,7 que la rechazó por completo.

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