El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, anunció a su futuro gabinete, un equipo poco político, formado por 13 hombres y 11 mujeres, en su mayoría sin militancia en partidos y vinculados al sector privado. “Vamos a recuperar y reconstruir Chile”, dijo Kast, que sucederá a Gabriel Boric el próximo 11 de marzo.
El anuncio tuvo lugar en la noche del martes en una ceremonia sobria -debido al luto por los 20 muertos en los recientes incendios en la zona centro-sur-, celebrada en las oficinas de Santiago en las que se instaló Kast cuando ganó la segunda vuelta electoral en diciembre, con el 58 % de los votos.
Kast ganó las elecciones con holgura en segunda vuelta frente la candidata oficialista, la comunista Jeannette Jara, con la promesa de enfrentar con mano dura la delincuencia y la migración irregular.
“Este gabinete no fue conformado para administrar la normalidad. Fue convocado para enfrentar una emergencia nacional”, dice el texto de presentación oficial de los 24 nuevos ministros.
La mayoría de los nombres se habían filtrando en los últimos días, menos el de Seguridad, una de las carteras que más peso tendrá debido a que Kast prometió hacer de la lucha contra la delincuencia y la migración irregular una de sus banderas.
El cargo, el primero en anunciarse, lo ocupará Trinidad Steinert, hasta hoy fiscal de la región de Tarapacá (en la frontera norte) y conocida por lograr condenas para miembros de la banda de origen venezolano Tren de Aragua. “Este Gobierno va a recuperar el control del territorio y de nuestras fronteras”, aseguró Kast.
Hacienda será otra de las carteras clave y estará liderada por Jorge Quiroz, el economista liberal que ideó otra de las promesas de campaña de Kast: un megarrecorte fiscal de 6.000 millones de dólares en 18 meses sin tocar beneficios sociales.
Pero las dos designaciones de las que más se habla en Chile por estas horas, son las de Fernando Rabat (Justicia y Derechos Humanos) y Fernando Barros (Defensa), quienes formaron parte en distintas etapas de la defensa de Pinochet.
Barros lideró la defensa de Pinochet mientras estuvo detenido en Londres en 1998 a petición de la justicia española, que buscaba su extradición para juzgarlo por crímenes de lesa humanidad.
Rabat representó al general en un caso de malversación de fondos públicos. Pinochet murió en 2006 a los 91 años sin ser condenado por ninguna de las acusaciones.
“Este gabinete no nace de cuotas, ni de cálculos, ni de presiones. Nace de una convicción profunda y de una vocación común: poner a Chile por delante siempre”, señaló Kast.
Para Relaciones Exteriores, optó por Francisco Pérez Mackenna, ajeno al mundo diplomático y quien hasta ahora era gerente general de Quiñenco, una de las firmas de Andrónico Luksic, una de las grandes fortunas de Chile.
También, designó a un alto ejecutivo para llevar conjuntamente los ministerios de Economía y Minería: Daniel Mas, actual vicepresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la principal asociación empresarial del país.
Pocos políticos
Kast, de 59 años, reservó pocos ministerios para miembros de su propio partido, el Republicano, y para las formaciones políticas de la derecha tradicional que le apoyaron en la segunda vuelta de diciembre (UDI, Renovación Nacional y Evópoli). De los 24 ministros, 16 no son militantes.
Entre los pocos cargos que recayeron en los partidos está el de ministro del Interior y jefe del gabinete, que será ocupado por el exdiputado de la UDI Claudio Alvarado.
Otro de los políticos que integrarán el gabinete como titular de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) será el exsenador de RN José García, que se encargará de las relaciones con el Parlamento y tendrá un rol clave debido a la fragmentación y la ausencia de mayoría claras en el hemiciclo.
El académico de la Universidad Diego Portales, Rodrigo Espinoza, dijo a EFE que es “habitual” que los mandatarios opten por un primer equipo poco político, pero explicó que la experiencia demuestra que son gabinetes que duran poco y que se tambalean a la primera contingencia política.
“Sebastián Piñera nombró a figuras muy cercanas al inicio de su segundo mandato y que, producto del estallido social y la pandemia, tuvo que remover para crear un gabinete de coalición”, indicó Espinoza.
Lo mismo le ocurrió a Boric, que se rodeó de sus compañeros de militancia estudiantil e hizo un “gran cambio ministerial tras el fracaso del primer proceso constituyente”, agregó.
“Es un gabinete muy marcado por la independencia” de los partidos, lo que constituye “una apuesta arriesgada”, dijo por su parte la AFP el politólogo de la Universidad del Desarrollo, Rodrigo Arellano. Agregó que sus nuevos ministros no le garantizan un “blindaje” frente “a una oposición que se vislumbra va a ser bastante dura”.
Quien finalmente quedó fuera del Gabinete es el Partido Nacional Libertario, de una derecha más radical que Kast, que tiene una importante presencia parlamentaria y que le dio su apoyo en el balotaje.
Malestar en familiares de víctimas de la dictadura
La designación de dos ex abogados del dictador Augusto Pinochet como ministros de Justicia y Defensa de José Antonio Kast despertó críticas.
Se trata de Fernando Rabat, quien como ministro de Justicia y Derechos Humanos, y de Fernando Barros, en Defensa. Rabat, de 53 años, es especialista en derecho civil y forma parte del estudio jurídico de Pablo Rodríguez, el fallecido líder de Patria y Libertad, una organización que se opuso mediante violencia política al Gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende.
“Es controversial que Rabat sea ministro de Justicia considerando su vínculo con Pablo Rodríguez”, dijo a EFE Octavio Avendaño, de la Universidad de Chile, para quien el nombramiento es “una señal negativa, incluso provocativa” de Kast. “Es un retroceso enorme para los avances que hemos tenido en el tema de derechos humanos”, dijo la presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira.