LA LUCHA CONTRA LA PANDEMIA

Joe Biden le “declara la guerra” al COVID-19

Para ingresar a EE.UU. impone test obligatorio antes de viajar y hacer una cuarentena al llegar; tapabocas en viajes internos en ómnibus y trenes.

Joe Biden informó sobre las nuevas medidas para combatir la pandemia del COVID-19. Foto: AFP
Joe Biden informó sobre las nuevas medidas para combatir la pandemia del COVID-19. Foto: AFP

Convencido de la necesidad de actuar rápido para marcar el cambio de paradigma respecto a su antecesor, el presidente Joe Biden dedicó ayer jueves, su segunda jornada en la Casa Blanca, la primera completa, a poner en marcha su estrategia nacional contra el COVID-19, enfermedad que ha causado ya 406.162 muertes en Estados Unidos. Ha hablado del plan como un “esfuerzo a gran escala de tiempos de guerra”. Son las primeras señales de que Biden quiere colocar la lucha contra el virus en el centro de su gestión.

El objetivo es acelerar la campaña de vacunación y las pruebas de diagnóstico, y ofrecer las condiciones para la reapertura de escuelas y comercios. Además, entre las medidas aprobadas este mismo jueves, está la exigencia de máscaras protectoras para quienes viajen en trenes, aviones y autobuses, así como la imposición de cuarentenas a los viajeros que lleguen a Estados Unidos desde el extranjero.

Al firmar una serie de decretos, Biden anunció que “aquellos que viajen a Estados Unidos desde otro país deberán realizarse una prueba antes de subirse al avión y realizar una cuarentena cuando lleguen”.

La exigencia de una prueba ya había sido ordenada por el gobierno anterior, pero el aislamiento era solo una recomendación.

Biden explicó que esta medida se debe a las nuevas cepas del virus detectadas en otros países.

El mandatario afirmó además que va a asegurarse de que los científicos y los expertos puedan trabajar libres de “cualquier interferencia política y que puedan tomar sus decisiones basados estrictamente en la ciencia”.

Decidido a dejar claras las diferencias con su predecesor desde el principio, el 46° presidente estadounidense también emitió un decreto para hacer obligatorio el uso de tapabocas en los edificios federales y para “extender los requerimientos para el uso de mascarillas en los viajes interestatales, en trenes, aviones y buses”.

El mandatario advirtió en su discurso de inauguración que el COVID-19 está a punto de alcanzar su “fase más dura y mortífera”.

Vacuna contra el coronavirus. Foto: AFP
Vacuna contra el coronavirus. Foto: AFP

El inunólogo Anthony Fauci, figura clave en el asesoramiento al nuevo gobierno, indicó en una conferencia de prensa en la Casa Blanca que las cifras de contagios siguen siendo “muy altas y que hay un aumento de las hospitalizaciones”.

Biden también espera convencer a los congresistas republicanos de que aprueben un nuevo paquete de alivio de 1,9 billones de dólares destinado a amortiguar los efectos de la pandemia en la economía.

El plan incluye cheques para las familias, fondos para reabrir escuelas, dinero para agilizar pruebas y vacunas, liquidez para pequeñas empresas y más ayuda alimentaria.

El presidente, en la presentación de su plan contra el coronavirus, ha dicho que la cifra de estadounidenses muertos por COVID-19 probablemente alcanzará el medio millón el mes próximo, y que su Administración tardará meses en “dar la vuelta a las cosas”. “No nos metimos en este lío de un día para otro”, ha recordado. “Saldremos de esta, derrotaremos a esta pandemia”, ha añadido.

El comienzo del plan se plasmó en una docena de órdenes ejecutivas con las que Biden estira sus poderes presidenciales para limitar solo a lo imprescindible un paso por el Congreso que entorpecería la salida de una crisis que, para la nueva Administración, es la más urgente y prioritaria. Los decretos incluyen también medidas para abordar las desigualdades que hacen que algunas comunidades minoritarias, como los afroamericanos y los hispanos, estén siendo golpeados por la pandemia con una fuerza desproporcionada. El presidente ha ordenado la creación de un grupo de trabajo dedicado a asegurar que las minorías y las comunidades más necesitadas no se queden atrás.

La estrategia de Biden contra la pandemia incluye aprovechar todos los poderes del Ejecutivo federal ente una crisis que tiene múltiples ramificaciones. El plan de 200 páginas no supone que el Estado federal asuma por completo la batalla contra la pandemia, pero representa una clara ruptura con la estrategia descentralizadora de la anterior Administración. Es el tipo de respuesta, coordenada, flexible y de gran alcance, que los demócratas llevan meses demandando y que el presidente Trump descartó, optando en cambio por dar la máxima autonomía y liderazgo a los Estados. El plan es el producto de largas conversaciones con expertos médicos y científicos.

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