Reikiavik - El gobierno islandés nacionalizó hoy el principal banco del país, Kaupthing, días después de que la segunda y la tercera entidad bancaria de Islandia pasaran bajo control estatal.
"Basada en la nueva legislación, la autoridad de supervisión financiera islandesa (FME) procede a asumir el control de Kaupthing para asegurar la continuidad de las operaciones bancarias comerciales en Islandia", dijo la FME en un comunicado, en una Islandia al borde del colapso a raíz de la crisis financiera.
La medida busca "garantizar el funcionamiento del sistema bancario doméstico", señaló la FME.
El parlamento de Islandia adoptó el lunes leyes de emergencia para salvar el sector financiero y evitar la bancarrota nacional, lo que permite al gobierno asumir el control de todos los bancos y los organismos financieros, hacerse cargo de activos, fusionar instituciones y forzar a entidades a declararse en quiebra.
El gobierno nacionalizó el segundo y el tercer banco del país, Landsbanki y Glitnir, más temprano en la semana.
Como sucedió con esos bancos, "los depósitos domésticos están garantizados en su totalidad" para los clientes del Kaupthing, dijo la FME, y añadió que las filiales domésticas del banco, centros de llamadas, cajeros automáticos y operaciones internet siguen abiertas como siempre.
Sin embargo, las actividades de Kaupthing en Gran Bretaña, Finlandia y Suecia fueron suspendidas.
En Londres, las autoridades británicas locales llamaron al gobierno a garantizar cientos de millones de libras de sus ahorros invertidos en bancos islandeses moribundos.
Entre tanto, las autoridades bursátiles islandesas, que suspendieron las cotizaciones de títulos financieros el lunes, interrumpieron el jueves todas las cotizaciones hasta el 13 de octubre debido a las turbulencias del mercado.
La ira crecía en Reikiavik entre los islandeses debido a las decisiones políticas adoptadas en los años 1990 para liberalizar los mercados financieros, lo cual es considerado hoy como la causa de los actuales
problemas.
Los observadores señalan que la coalición de gobierno del primer ministro islandés Geir Haarde corre riesgo de implosión.
El Partido de la Independencia de Haarde es acusado por haber desregulado el mercado sin dejar garantías.
"Existe un enfado subyacente contra el Partido de la Independencia, que ha estado en el poder desde 1991 y que era liderado por el actual gobernador del banco central (David Oddsson), que, de alguna manera, trajo esta crisis", dijo Torfi Tulinius, profesor de la Universidad de Reikiavik.
El presidente de Islandia, Olafur Ragnar Grimsson, fue hospitalizado a principios de la semana debido a un problema cardíaco pero ha retomado la mayor parte de su trabajo, anunció el jueves a la AFP un portavoz de la presidencia.
Desde que el primer ministro hizo un discurso televisado a la nación el lunes, el gobierno ha adoptado una serie de pasos destinados a resolver la crisis.
Pero el miércoles anunció que no continuará con los esfuerzos por sostener su moneda, un día después de que intentara alinear la corona islandesa al euro.
La corona ha perdido la mitad de su valor frente al euro desde el comienzo del año.
La economía islandesa está basada ampliamente en su sector financiero, que representa ocho o nueve veces el Producto Interno Bruto (PIB) del país.
En 2007, el PIB islandés era de 1,29 billones de coronas (8.250 millones de euros, 11.700 millones de dólares). La crisis actual, por ende, amenaza a toda la economía del país.
Haarde advirtió el miércoles que la recuperación del país llevará "años".
AFP