Inestabilidad y resurgimiento del terrorismo

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JERUSALÉN Y LONDRES | THE ECONOMIST

Poco después de las 16.00 horas del 7 de junio de 1981, el entonces Rey Hussein de Jordania miró hacia el cielo, desde la cubierta de su yate en las cercanías del puerto de Aqaba y vio ocho aviones F-16 de Israel, cargados de bombas y tanques de combustible externos.

El Rey llamó a su Estado Mayor, pero no pudo saber qué ocurría. Una hora después, llegó la respuesta con claridad. Después de infiltrarse a baja altura sobre el territorio de Arabia Saudita, los aviones tomaron altura en las cercanías de Bagdad y bombardearon el reactor nuclear Osiraq, de Saddam Hussein.

Zeev Raz, el jefe del escuadrón, todavía recuerda cada fase de la "Operación Ópera": tuvo permanente preocupación por quedarse sin combustible, y por la riesgosa maniobra para desprenderse de los tanques de combustible, mientras las bombas todavía estaban adheridas a las alas, para reducir la resistencia, así como por la pérdida de un indicador clave de navegación. Se pasó de su objetivo y tuvo que hacer un rizo para volver. Después descubrió que su segundo, Amos Yadlin (es el actual jefe de la inteligencia militar de Israel) le había sacado ventaja, e importunamente, lanzó las primeras bombas. Los iraquíes estaban sorprendidos. No les habían pasado el indicio que tuvo el Rey Hussein. Si bien Irak estaba en guerra con Irán, no había patrullas aéreas ni baterías de misiles tierra-aire activas. Los israelíes sólo encontraron breve fuego antiaéreo. En el video de la cabina del último avión, que quedó más expuesto, se escucha a Ilan Ramon, quien murió en el desastre del trasbordador Columbia, en 2003, gruñendo de manera nerviosa. Al haber completado su misión, los aviones volaron de vuelta a casa en ruta directa sobre Jordania.

El ataque a Osiraq, que fue condenado en su momento, ahora es visto con frecuencia como el modelo de acción militar preventiva contra amenazas nucleares. Retrasó el programa nuclear de Irak y, después de las dos guerras de Estados Unidos contra Irak, en 1991 y 2003, Saddam nunca construyó armas nucleares. Ese tipo de método fue reiterado el septiembre de 2007, cuando aviones israelíes destruyeron un reactor nuclear sospechoso que estaba siendo construido en Siria. Ahora que Irán avanza y se acerca de manera inexorable a una bomba atómica, ¿la Fuerza Aérea israelí será enviada a destruir los sitios nucleares?

Israel considera que Irán tendrá los conocimientos para producir armas nucleares en pocos meses y, a partir de allí, podría construir bombas atómicas dentro de un año. Aunque Irán no buscara hacer realidad su sueño de eliminar al estado judío, las autoridades de Israel señalan que un Irán con armas nucleares provocaría cambios catastróficos en Medio Oriente. Estados Unidos sería debilitado si Irán se hiciera dominante, los gobiernos pro occidentales serían asediados y los grupos armados extremistas como Hezbolá, en Líbano y Hamas, en Gaza, se sentirían envalentonados.

A su vez, Arabia Saudita, Egipto y otros podrían buscar sus propias armas nucleares. En un Medio Oriente multinuclear, las armas nucleares de Israel no podrían asegurar una disuasión estabilizadora al estilo de la Guerra Fría. "Si Irán logra armas nucleares, Medio Oriente parecerá un infierno", señala un alto jerarca de Israel. "No puedo imaginar cómo podemos vivir con un Irán nuclear".

Raz piensa que Israel no puede repetir la hazaña de Osiraq. Los sitios nucleares de Irán están más lejos, dispersos y en muchos casos bajo tierra. La revelación realizada en 2009 de una instalación de enriquecimiento que era cavada en una montaña cerca de Qom, sugiere que hay otros sitios que no han sido descubiertos. "Los iraníes son hábiles. Aprendieron bien de lo que ocurrió en Osiraq", comentó Raz. "No hay un blanco único que pueda ser bombardeado por ocho aviones".

Estima que, en el mejor de los casos, el poder aéreo israelí podría retrasar el programa nuclear iraní uno o dos años, lo que no es suficiente para el costo que tendrá la represalia iraní, que podría incluir cohetes lanzados contra ciudades en Israel por Irán y sus aliados, Hezbolá, en Líbano y Hamas, en Gaza. Una acción más completa requeriría tropas terrestres en Irán, pero nadie contempla eso.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, no ha cuestionado la decisión de Obama de hablar directamente con Irán. Estados Unidos está repensando si es acertado apuntar a lo obviamente más vulnerable de Irán: su dependencia, debido a ineficiente capacidad de refinación, de las importaciones de nafta y otros combustibles. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dice que Estados Unidos buscará imponer penas sobre la cada vez más poderosa Guardia Revolucionaria, "sin contribuir al sufrimiento de los ciudadanos comunes iraníes, quienes merecen una vida mejor que la que tienen".

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