Implosión de la estrategia de Obama en Medio Oriente

Crisis en Israel. El ataque al barco turco puso fin a las negociaciones por la paz en la región y distanció a Netanyahu de Washington Bloqueo a Gaza pasó a ser tema central en el mundo

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NEWSWEEK

Parece una tarea sin esperanza declarar que las condiciones en Medio Oriente han llegado a un nuevo punto bajo en la desesperanza. Pero, es donde estamos. Un primer paso hacia la esperanza futura debe ser reconocer que ésta no existe actualmente.

La mortal confrontación en el Mavi Marmara es un golpe especial al presidente estadounidense Barack Obama, el aspirante a gran estratega del Medio Oriente. Hace 18 meses, Obama quiso poner en funcionamiento a su favor todos los cilindros del cambio. Buscó una estrategia regional que alterara la dinámica subyacente, ganando de nuevo el apoyo de las naciones árabes y musulmanas, reuniendo a todos en contra de Irán y su programa nuclear, y buscando forjar hacia delante la paz entre israelíes y palestinos, como una manera de hacer que todo encajara. En otras palabras, cambiar un espiral negativo en uno positivo.

En las últimas semanas, Obama parecía estar haciendo cierto avance, aunque fuera escaso. Meses de difícil diplomacia, habían logrado una medida de consenso sobre nuevas sanciones de la ONU contra Irán, con la anuencia reticente de Rusia y China. Conversaciones de acercamiento, a través del ex senador George Mitchell como intermediario, estaban a punto de comenzar.

Pero, una vez más, un accidente imprevisto -imprevisto excepto para quienes lo planificaron- ha dado vuelta todos esos cálculos. La debacle del Mavi Marmara ha hecho más que agravar la desconfianza entre Obama y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y distrajo a todos una vez más de Irán. Ha recordado a todos los pretendidos estrategas que el tema que más querían que desapareciera -el bloqueo a la franja de Gaza, con todo lo que significa política y moralmente- ha retornado y puede haberlo hecho para permanecer por mucho tiempo.

TRAMPAS. Mientras los inspectores internacionales declaran que Irán ahora tiene suficiente combustible para dos armas nucleares, los países y las ONG que intenta diluir o descarrillar las sanciones, tienen un nuevo y gran desvío. Luego de que el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a "un sostenido y regular flujo de bienes y personas hacia Gaza", los títulos de los diarios casi seguramente estarán dominados por la presión estadounidense e internacional sobre Israel para que ponga fin al bloqueo de ese territorio. Turquía, que ha liderado el esfuerzo para un compromiso con Irán sobre el manejo de su stock de uranio como una alternativa a las sanciones, de pronto tiene una nueva tribuna para protestar, teniendo en cuenta que la mayoría de los muertos a bordo del Mavi Marmara parecen ser turcos (aunque un informe del Instituto de Investigación de Medio Oriente indicó que algunos a abordo eran militantes). Más allá de eso, el resurgimiento de Gaza como el tema número uno, sirve como ácido recuerdo de que llevar adelante un proceso de paz con un palestino que controla sólo la margen occidental del Jordán -el presidente Mahmoud Abbas- es casi seguro un absurdo.

Todo esto apunta a las trampas que hay para desarrollar una gran estrategia en una región cuyos protagonistas clave tienen poco deseo de participar de esa estrategia. El último incidente fue claramente orquestado por organizaciones antiisraelíes. Pero, Netanyahu y su gabinete permitieron que los atraparan. Mostraron, una y otra vez, que pese a los esfuerzos de Estados Unidos para mantenerlos enfocados en el peligro de Irán, no hay esperanza de que puedan comprometerse en sus caballitos de batalla políticos respecto del tema palestino, ni siquiera ante lo que llaman "la amenaza existencial" de Irán. Las Fuerzas de Defensa de Israel parecen incapaces de comprender el concepto de contrainsurgencia o siquiera de la buena publicidad, en una era en que la verdadera legitimidad de su nación depende de buenas relaciones públicas. Un editorial publicado por el diario Haaretz quizás lo dijo de la mejor manera: "Parecía que nadie podía resistir a la tentación de demostrar la fortaleza de las Fuerzas de Defensa de Israel en un lugar donde éstas, en primer lugar, no debieron estar. Porque la cuestión no eran quién ganaría la confrontación, sino quién podía ganar más puntos de opinión pública. En esta prueba, el gobierno de Netanyahu fracasó totalmente. Israel dejó que su política de mantener el sitio de Gaza se convirtiera en asunto existencial. Esa política fue un bumerán y le costó legitimidad internacional a Israel".

INTERROGANTES. Quizás todavía no. Lo irónico es que, dejando de lado a Irán, Israel está militarmente más seguro que nunca. Las Fuerzas Armadas de ninguna nación rival pueden acercarse a desafiarlo y la barrera de seguridad, así como la mejora en la recolección de información de inteligencia en la margen occidental, han reducido los ataques suicidas hasta un nuevo nivel bajo. Pero, desde el punto de visto diplomático, no hay un claro camino hacia delante, y el tic-tac de los relojes demográfico y nuclear suena cada vez más fuerte. A medida que muere el sueño de la paz, el antiguo interrogante en el centro de la ocupación de la Margen Occidental por Israel presiona más: ¿Cómo Israel puede mantener su identidad judía si tiene intención de gobernar territorialmente sobre millones de palestinos en un futuro indefinido? ¿Cómo puede Israel asegurar su existencia futura si Irán avanza, un paso furtivo tras otro, hacia tener capacidad de armas nucleares? ¿Cómo puede Obama prevenir una carrera nuclear regional que asegure que la totalidad del Medio Oriente permanezca en permanente cercanía al Armagedón?

Ninguno de estos interrogantes puede ser respondido, a menos que los jugadores clave coincidan en una estrategia hacia delante, comenzando por el Presidente estadounidense y el Primer Ministro israelí. Eso es lo que, en la actualidad, parece más desesperanzador.

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