LOS CABOS | AP
Cientos de turistas abandonaron sus alojamientos de lujo en el extremo sur de la península de Baja California a medida que el huracán Jimena avanzaba rugiente hacia allí ayer, mientras los habitantes de los barrios pobres, preocupados por posibles saqueos, se resistían a dejar sus viviendas precarias.
Pese a que Jimena se degradó a la aún poderosa categoría 3, con vientos máximos sostenidos de 205 kilómetros por hora, el huracán podría aún azotar con mucha fuerza esta región de desierto árido, playas pintorescas y aldeas pesqueras en la madrugada.
Policías, bomberos y marinos mexicanos recorrieron los asentamientos pobres cercanos a Los Cabos en busca de convencer a unos 10.000 habitantes de que evacuaran sus viviendas, construidas con tablas, cañas y láminas de plástico. "Por su propia seguridad y la de su familia, aborden la unidad o diríjanse al albergue más cercano", indicaron las autoridades.
El gobierno mexicano declaró un estado de emergencia para Los Cabos y La Paz, capital del estado de Baja California Sur. Francisco Cota, director de protección civil de Los Cabos, dijo que más de 2.000 personas de vecindarios en terrenos bajos y campamentos de desamparados buscaron asilo en los refugios instalados en escuelas locales, y muchos más se fueron con familiares a zonas más seguras. Otras 5.000 personas fueron evacuadas y ya funcionaban 159 refugios con una capacidad para 29.000 personas, dijo el vocero estatal de protección civil, Luis Armando Díaz.
La tormenta avanzaba ayer de tarde en dirección nor-noroeste y una advertencia de huracán permanecía en efecto para la parte sur de la península, que ya ha sido azotada por intensos vientos, grandes olas y lluvias torrenciales.
El vórtice del huracán pasaría cerca o por encima del extremo sur de la península, al noroeste de Los Cabos, según los pronósticos. Las escuelas, muchos puertos y la mayoría de los comercios estaban cerrados. Trabajadores de rescate de la Cruz Roja y militares mexicanos se preparaban para tareas de auxilio tras el paso del huracán y dos aviones Hércules del Ejército mexicano trajeron suministros médicos. En Los Cabos, ciudad de 58.000 habitantes, quedaban 7.000 turistas.