TEGUCIGALPA | Familiares de víctimas del incendio del penal que dejó la semana pasada 359 muertos en Honduras reclamaron ayer justicia en un mural improvisado, indignados por la lentitud en la entrega de los cuerpos y de las investigaciones sobre la causa del siniestro, ocurrido hace cinco días.
"Tu hermanita que tanto te quiere desea que se haga justicia por la crueldad que les hicieron a todos ustedes, pero sabes que diosito está con ustedes", reza un cartel en la fachada del albergue donde los parientes aguardan por los restos de las víctimas de la tragedia para darles sepultura.
Los dolientes reflejaron su indignación en mensajes escritos con marcadores en cartulinas blancas y montaron un mural en el Instituto de Formación Profesional (Infop). "Pido justicia por todos los que murieron injustamente", anotó Faustina Flores en otra de las pancartas.
Dilma Padilla afirmó que su marido, que cumplía una pena de 15 años por homicidio, era soldado y "si no hizo algo por salvarse fue porque todo sucedió muy rápido". "Hubo mano criminal, lo único que pido es que se investigue", dijo.
"Mario Enrique Cáceres, esposo te llevaré siempre en mi corazón. Tu adorada Dilma", se leía en el cartel de esa humilde mujer de 39 años.
Doris Martínez, que buscaba el cadáver de su hermano Marvin José, detenido hacía 90 días por robo, y el de su esposo, Víctor Carranza, que había cumplido 11 de sus 18 años de condena por homicidio, sostiene que ellos murieron por impactos de bala.
"Vimos en un canal de televisión los cuerpos de los dos abrazados. No los quieren entregar porque murieron de disparos. Un muchacho se tiró de la cama y cuando cayó al suelo (policías) le dispararon y lo mataron", aseveró Padilla.
Los familiares son sometidos a extracciones de sangre para las pruebas de ADN. AFP