MÉXICO | AFP, AP Y
EL PAÍS DE MADRID
Las autoridades descubrieron un túnel para pasar marihuana de México a EE.UU. el mismo día que otra frontera fue cruzada: la de los 10.000 muertos. De enero al 3 de noviembre, ya son 10.035 los fallecidos por la guerra contra el narcotráfico.
Según puso de manifiesto la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la guerra que ha emprendido Felipe Calderón ha provocado más bajas en un año que las registradas durante todo el sexenio del presidente Vicente Fox (2000-2006). De un tiempo a esta parte, los éxitos de la lucha contra el crimen organizado, como el descubrimiento del túnel o la reciente aprehensión de 134 toneladas de marihuana, son sepultados por un aluvión de noticias a cual más terrible.
Ayer los noticieros mexicanos no sabían qué emitir en primer lugar. Si las imágenes de la boca del túnel de Tijuana o los trabajos para extraer 18 cadáveres enterrados en una huerta de cocos de Acapulco.
El túnel de Tijuana medía 600 metros, disponía de iluminación, ventilación y un pequeño tren que transportaba la droga a una velocidad de 30 kilómetros por hora, llevando la mercadería desde México hasta Estados Unidos en apenas dos minutos. Las autoridades estiman que llevaba abierto seis meses.
En el operativo localizaron más de 30 toneladas de marihuana, 26 de ellas del lado estadounidense. Tenía su entrada del lado mexicano camuflada en una bodega, sus lados miden cerca de 80 cm cada uno y para descender hay una escalera de unos 5 metros.
Cuando se baja, se ingresa a un cuarto de no más de cuatro metros cuadrados, donde se observan los rieles y un pequeño tren. Al final de la improvisada vía férrea, el túnel se divide en dos caminos, uno de los cuales conecta a un viejo túnel que estaba en construcción y el otro lleva a la Mesa de Otay, en San Diego, California.
El lugar fue descubierto en un operativo de 12 horas que comenzó de noche, cuando unos estadounidenses que observaban el depósito bajo vigilancia siguieron a un tractor tipo trailer que se iba del edificio. En el vehículo sospechoso hallaron 10 toneladas de marihuana. Entonces obtuvieron una orden de allanamiento y encontraron entre 10 y 15 toneladas más de la hierba en el depósito. Luego hallaron la boca del túnel.
La incautación es la más grande en California y se cree que es la segunda más grande en Estados Unidos.
Lo de Acapulco, en cambio, es más macabro: a falta de las pruebas forenses que lo confirmen, todo indica que los 18 cadáveres por ahora encontrados pertenecen a un grupo de turistas del Estado de Michoacán que fueron secuestrados el 30 de septiembre.
CONEXIONES. Aunque en apariencia muy distintos, los dos sucesos tienen algo en común. Y ese algo es el poderío que, casi cuatro años después de que Calderón emprendiera su guerra a muerte, siguen teniendo los carteles del narcotráfico.
En circunstancias normales, el Estado de derecho es el que, tras la comisión de un delito, persigue a los delincuentes hasta atraparlos y juzgarlos. En México, en la práctica, sucede lo contrario: ni el túnel ni la fosa fueron hallados por la Policía o el Ejército.
Fueron los propios grupos criminales los que, en distintas llamadas, guiaron a las autoridades hasta el túnel construido por el cártel rival o hasta la fosa cavada como escarmiento. Todo acompañado de videos colgados en Internet donde sicarios encapuchados interrogan y torturan a sus rivales para hacerles decir quién mató a quién.
México se asemeja en este momento a un sangriento mundo al revés donde la iniciativa la lleva el crimen organizado, y las autoridades, como en Ciudad Juárez, se limitan a asegurar el lugar del crimen y a repartir ataúdes gratis. ¿Hasta cuándo?
Es la pregunta sin respuesta. En un estudio publicado en la revista Nexos por el experto Eduardo Guerrero, la violencia asociada al narcotráfico no hace más que incrementarse.
"Se ha dicho", sostiene, "que México ya arrastraba el crimen organizado desde el sexenio anterior. Esto sólo es parcialmente cierto: de 2001 a 2007 el número de homicidios vinculados con el crimen organizado se movió en un rango relativamente bajo: entre 1.000 y 2.300 ejecuciones aproximadamente. Por contraste, entre los años 2008 y 2010 la violencia registró un aumento drástico: 5.207 ejecuciones en 2008; 6.587 en 2009 y quizás unas 11.800 en 2010".
Por el momento, ya se cruzó la frontera de los 10.000 muertos, 45% de los cuales fueron en el mismo estado de Chihuahua, donde está Ciudad Juárez. Como sostiene Eduardo Guerrero, si continúa la misma tendencia, 2010 finalizará con el doble de asesinatos que los registrados en 2009.
Las cifras
30 Es la cantidad apro-ximada de toneladas de marihuana halladas cerca del narcotúnel.
33 Es el promedio de muertes diarias que hay en México por la violencia de cárteles.