Ginebra - Greenpeace colgó hoy de los campanarios de algunas de las principales iglesias de Suiza grandes fotografías de varios de los niños afectados por el accidente nuclear de Chernóbil, el mayor de la historia, en recuerdo de la tragedia.
En la víspera del veinte aniversario del accidente ocurrido en la central nuclear ucraniana, la división suiza de la organización ecologista eligió esa manera de recordar el sufrimiento de las víctimas, gran parte de ellos niños, y denunciar los peligros de la energía atómica.
Según los cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos dos millones de niños de Bielorrusia, Rusia y Ucrania menores de cuatro años absorbieron yodo radioactivo expulsado tras la explosión del cuarto reactor de la central el 26 de abril de 1986.
La organización ecologista asegura que hay especialistas que calculan que al menos un tercio de esos niños, que ahora tienen menos de veinticuatro años, desarrollarán cáncer de tiroides en algún momento de su vida.
Además, en los países más afectados por el accidente se observa un número elevado de niños con enfermedades físicas y psíquicas de nacimiento.
Natacha, de 12 años, y Vadim, de 8, forman parte de ellos, viven en un hogar de acogida de Bielorrusia y son precisamente los niños de las fotos que hemos elegido colgar de los campanarios de las iglesias para poner cara a la tragedia , explica la organización en su página web.
Un accidente como el ocurrido en Chernóbil "puede repetirse en cualquier momento, incluso en Suiza, donde -según la organización- las centrales de Beznau y de Mühleberg son las más antiguas aún en servicio del mundo".
Por ello, Greenpeace-Suiza recuerda que hay modelos alternativos de generación de energía que no implican tantos riesgos y califica de irresponsables a los productores helvéticos que demandan la creación de una nueva central nuclear en el país.
EFE