Góptovka: primera línea de combate entre Rusia y Ucrania donde prima una tensa calma

Góptovka. Foto: AFP.

CONFLICTO

La invasión “no es inminente”, pero sigue el envío de tropas de ambos lados del conflicto.

En el puesto fronterizo de Góptovka entre Ucraniay Rusia prima una tensa calma, ya que podría convertirse en la primera línea de combate en caso de que el Kremlin diese la orden de ataque.

A unos 200 metros de la aduana, una estructura metálica arqueada que cubre varios carriles, un guardia fronterizo armado con un fusil Kaláshnikov controla el paso de coches, camiones y peatones que van hacia Rusia, sin perder tampoco de vista a quienes llegan.

Hay emplazados más de 100.000 militares al otro lado de la frontera, una maniobra rusa que ha tensado al máximo las relaciones entre ambos países.

Járkov, la segunda ciudad más grande del país y un importante centro industrial, cuenta con una población mayoritariamente rusoparlante, lo cual también la convierte, según alertó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en posible objetivo militar en caso de un ataque ruso justamente a través de Góptovka.

Hasta 2014 las fronteras entre Rusia y Ucrania eran prácticamente transparentes: para cruzarlas no se precisaba siquiera de pasaporte o visado, bastaba con los documentos de identidad internos de cada país. Casi todos en la región tienen familiares a ambos lados de la frontera, lazos imposibles de romper pese a las actuales tensiones. Muchos de ellos, más allá de definirse como rusos o ucranianos u optar por una de las dos lenguas, crecieron hablando una mezcla de idiomas llamada “surzhik”.

Pero todo dio un vuelco hace ocho años con la revolución del Maidán, la anexión ilegal rusa de la península de Crimea y el apoyo del Kremlin a la sublevación armada de las milicias separatistas del Donbás.

La pandemia del coronavirus, que ahora marca récords diarios de contagios en el país y ha superado el listón de los 43.000 casos diarios, se ha convertido en un obstáculo adicional a la hora de cruzar la frontera tras el recrudecimiento de las medidas sanitarias que tornan más engorrosos los trámites. Algo a lo cual se suma la negativa de las autoridades ucranianas a reconocer la vacuna rusa Sputnik V, una actitud que replica Moscú, al no reconocer las vacunas utilizadas en Ucrania.

Hoy en día, aunque parezcan largas las colas de los camiones de carga que se ven en la carretera a la espera de su turno para cruzar la frontera, son apenas un tercio de las de antes. Un síntoma más de una contracción económica.

Preparación.

La crisis en Ucrania se ha convertido en una guerra de nervios entre Rusia, que prepara según la OTAN las mayores maniobras en territorio de Bielorrusia desde la Guerra Fría, y Estados Unidos, que comenzó a desplegar ayer domingo un nuevo contingente en Europa del Este.

Horas después de que los cazas rusos Su-25 aterrizaran en un aeródromo de Brest, región bielorrusa limítrofe con Ucrania y Polonia, a este último país llegaba el primer avión con soldados estadounidenses.

EE.UU. ha decidido incrementar en 3.000 hombres su presencia militar en el flanco oriental de la OTAN, refuer- zos destinados a hacer frente a los 130.000 soldados rusos concentrados en la frontera ucraniana.

El escuadrón de Su-25CM recorrió más de 7.000 kilómetros desde el Lejano Oriente ruso para participar la próxima semana en las maniobras militares conjuntas “Determinación aliada-2022”, que han despertado el recelo de la OTAN.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, denunció que Moscú emplazará también en el país vecino los temidos misiles tácticos Iskander, capaces de superar el escudo antimisiles estadounidense, aunque el Ministerio de Defensa ruso no ha informado de ello. Según la Casa Blanca, Rusia habría desplegado ya a 5.000 soldados rusos en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, y planea incrementar esa cifra hasta los 30.000 hombres.

Polonia

Uno de los mayores adversarios de Rusia y aliado de Ucrania, Polonia, recibe entre ayer y hoy domingo casi 2.000 soldados estadounidenses, mientras el resto serán apostados en Alemania y Rumania.

Por su parte, las fuerzas ucranianas se entrenan para el combate en Pripyat, en la zona de exclusión de Chernóbil, donde soldados de la Guardia Nacional Ucraniana realizaron el viernes ejercicios de combate urbano. El entrenamiento realizado en lo que fuera uno de los sitios más radioactivos del planeta se hizo en medio de los temores de la potencial invasión rusa. Antes del entrenamiento, trabajadores con medidores de radiactividad evaluaron la ruta para verificar que no hubiera focos radiactivos.

Armamento y diplomacia

Rusia no se despliega en Nicaragua

Rusia descartó el despliegue, por el momento, de armamento en Nicaragua, aunque considera que la futura presencia militar rusa en ese país sería legal. “Ahora no estamos hablando del emplazamiento de infraestructuras militares rusas en Nicaragua”, dijo Alexandr Jojolikov, embajador ruso en Nicaragua, a la agencia Interfax.

Con todo, recordó que Nicaragua está capacitada para recibir “de manera legal” buques y aviones rusos “en su territorio”.

“Sea como sea, en caso de necesidad ambas partes adoptarán decisiones adicionales que responderán a sus intereses nacionales. Es su derecho soberano”, agregó.

Soldados rusos podrían ser desplegados en Nicaragua para maniobras militares conjuntas o para la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, según el diplomático.

Macron se reunirá con Putin

El presidente francés, Emmanuel Macron, viajará mañana lunes a Moscú para reunirse con Putin y llamarle a una desescalada a cambio del inicio de una negociación sobre la nueva arquitectura de seguridad en el continente. A dos meses de la elección presidencial, los esfuerzos de Macron parecen concentrados en resolver la crisis internacional sobre Ucrania, una mediación que podría influir en su esperada candidatura a la reelección.

Macron, como Jefe de Estado de Francia, ejerce la presidencia protémpore del Consejo de la Unión Europea.

La mediación en Ucrania no es la primera. Macron ya estuvo en el centro de la crisis en 2017 en Libia, en 2019 sobre el programa nuclear de Irán, y en 2020 en Líbano.

El canciller alemán, Olaf Scholz, también viajará a Moscú para tratar con Putin esta semana. AFP

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