CAE EL GOBIERNO

Golpe a la democracia birmana; militares arrestaron a jefa de gobierno Aung San Suu Kyi

Los militares denuncian un fraude en las legislativas de noviembre, que ganó por amplia mayoría el partido de Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel.

El golpe de Estado suscitó una avalancha de condenas internacionales. Foto: Reuters
El golpe de Estado suscitó una avalancha de condenas internacionales. Foto: Reuters

Birmania -oficialmente República de la Unión de Maynmar- está desde ayer lunes otra vez bajo control total de los militares. El ejército birmano dio un golpe de Estado y detuvo a la jefa del gobierno civil, la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. Según los militares, dieron el golpe para preservar la “estabilidad”, y que prometieron celebrar elecciones “libres y justas” en un año.

Los militares denuncian un fraude en las legislativas de noviembre, que ganó por amplia mayoría el partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), en el gobierno desde las elecciones de 2015.

Suu Kyi así como el presidente de la República, Win Myint, y otros responsables del partido LND fueron detenidos.

El ejército declaró, a través de su propio canal de televisión, el estado de emergencia durante un año y anunció que el exgeneral Myint Swe sería el presidente en funciones durante ese tiempo.

“Pondremos en funcionamiento una auténtica democracia pluripartidista”, declararon los militares en un comunicado en Facebook.

Antes de su detención, Suu Kyi instó en un mensaje a la población a “no aceptar el golpe de Estado”, según una carta publicada también en Facebook por su partido. El ejército intenta “volver a sumir al país bajo la dictadura militar”, escribió.

El golpe de Estado suscitó una avalancha de condenas internacionales. Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea denunciaron de inmediato el golpe, mientras China -que tiene una gran influencia en Birmania- se limitó a pedir a las partes implicadas “solucionar sus diferendos”.

El golpe se dio unas horas antes de que el Parlamento se reuniera por vez primera desde la abrumadora victoria de la LND en las elecciones del 8 de noviembre.

Las conexiones telefónicas y por internet en la capital Naypyitaw, y en el principal centro comercial del país, Rangún, fueron interrumpidas y la televisión estatal suspendió sus emisiones tras la detención de los líderes de la LND.

Firmas extranjeras como el gigante minorista japonés Aeon, la surcoreana POSCO International y la noruega Telenor intentaban contactar a su personal para evaluar la situación. Las multinacionales llegaron al país después de que el partido de Suu Kyi estableció el primer gobierno civil en medio siglo en 2016.

Birmania salió hace apenas diez años de un régimen militar que dirigió el país durante casi medio siglo. Los dos últimos golpes de Estado desde la independencia del país en 1948 se remontan a 1962 y 1988.

En 2015 la LND ganó por amplia mayoría, pero se vio obligada a compartir el poder con el ejército, que controló tres ministerios claves (Interior, Defensa y Fronteras). La llegada al poder de Suu Kyi no afectó su popularidad en Birmania, donde es vista por muchos como “madre de la nación”, pero su prestigió en el extranjero, que le llevó a ganar el premio Nobel de la Paz en 1991 por su lucha pacífica contra el régimen castrense, se empañó por la persecución de los rohinyá.

Nacida en 1945 en Rangún, entonces capital de Birmania, la vida de “la Dama”, como se conoce popularmente a Suu Kyi, estuvo marcada por su padre ausente: el héroe de la nación, Aung San, asesinado por rivales políticos pocos meses antes de que Birmania obtuviese en enero de 1948 una independencia que él había negociado con los británicos.

A los 15 años, Suu Kyi se fue a vivir con su hermano Aung San Oo y su madre, Khin Kyi, a la India, donde ésta había sido nombrada embajadora.

En los años 60, se mudó a Gran Bretaña para estudiar Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Oxford, y allí conoció a su futuro marido, el especialista en estudios tibetanos Michael Aris, con el que tuvo dos hijos, Alexander y Kim. “Sólo te pido una cosa: si mi pueblo me necesita, debes ayudarme a cumplir mi deber con él”, le dijo Suu Kyi a Aris antes de casarse.

En 1988, Suu Kyi viajó a Birmania para cuidar de su madre enferma, que moriría a finales de ese mismo año, y su llegada a Rangún coincidió con un levantamiento popular que exigía el fin del régimen del general Ne Win, quien había instaurado una dictadura bajo el nombre de “la vía birmana al socialismo” en 1962.

Manifestación por liberación de la líder de Myanmar. Foto: Reuters
Manifestación por liberación de la líder de Myanmar. Foto: Reuters

“La Dama” pronto se convirtió en la líder del movimiento prodemocrático. Las protestas precipitaron la caída Ne Win, pero el Ejército sofocó la movilización a costa de unos 3.000 muertos e instauró una Junta militar que gobernó el país durante 23 años.

La líder birmana pasó un total de 15 años de arresto domiciliario en Rangún entre 1989 y 2010.

A finales de los noventa, tuvo que afrontar un duro dilema cuando su marido enfermó de cáncer en Reino Unido y los generales ofrecieron a Suu Kyi la posibilidad de salir de Birmania para acompañarle, pero ella se negó, convencida de que no podría volver al país, y no pudo estar con Michael Aris cuando falleció en Oxford en 1999.

Suu Kyi recuperó la libertad en noviembre de 2010, y dos años después obtuvo un escaño parlamentario. En 2016 asumió al fin el poder tras la aplastante victoria de la LND en las elecciones de noviembre de 2015.

Aquellas elecciones supusieron la culminación del proceso democrático, pero el Ejército mantuvo el control de tres ministerios, una autonomía casi total y el 25% de los escaños del parlamento, por lo que el margen de maniobra del Gobierno civil es limitado.

A Suu Kyi se le ha criticado su estilo autoritario; también el hecho de que el proceso democratizador se estancara durante su mandato, así como su tibieza ante las atrocidades cometidas contra la minoría musulmana rohinyá, que carece en su mayoría de un estatus de ciudadanía en el país.

EE.UU. evalúa sanciones al régimen

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, amenazó con sanciones a Birmania tras el golpe de Estado y pidió a la comunidad internacional que hable con “una sola voz” para hacer que los militares birmanos “cedan inmediatamente” el poder.

En un comunicado, Biden anunció que revisará “inmediatamente” si debe volver a imponer las sanciones, levantadas en la última década a medida que Birmania avanzaba hacia una frágil transición democrática.

“Durante casi una década, el pueblo de Birmania ha estado trabajando constantemente para establecer elecciones, un gobierno civil y la transferencia pacífica del poder. Ese progreso debe ser respetado”, aseveró.

Si la democracia no se respeta, Biden aseguró que “tomará las acciones que sean adecuadas”, pero no especificó si está evaluando algo más allá de posibles sanciones.

Asimismo, el presidente urgió a la comunidad internacional “a unirse en una sola voz” para presionar a los militares birmanos para que “cedan inmediatamente el poder” y liberen a Aung San Suu Kyi.

Estados Unidos, resaltó Biden, “está tomando nota” de quienes apoyan al pueblo birmano.

Por su parte, Rusia dijo que sigue atentamente la situación en Birmania y confía en un “arreglo pacífico” de la crisis. “Confiamos en el arreglo pacífico de esta situación en correspondencia con la legalidad y por medio del diálogo político”, declaró la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova.

Comité Nobel se manifestó horrorizado por el golpe

El Comité Nobel se manifestó “horrorizado” por el golpe de Estado en Birmania y la detención de Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz 1991, y de otros dirigentes, y reclamó su “liberación inmediata”. “El Comité Nobel noruego está horrorizado por el golpe de Estado militar y la detención de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, del presidente Win Myint y otros dirigentes políticos”, dijo. “Aung San Suu Kyi recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991 en reconocimiento a su valiente lucha por la democracia en Birmania”, recordó el Comité Nobel. “Ella siguió siendo una figura destacada en el desarrollo de la democracia”, agregó.

ONU pide solidaridad con pueblo birmano
Birmania, manifestaciones. Foto: AFP

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la ex presidenta socialista de Chile Michelle Bachelet, pidió solidaridad internacional con Birmania. “Pido a la comunidad internacional que muestre su solidaridad con el pueblo birmano en este momento, y que todos los Estados con influencia tomen medidas para evitar el derrumbe de los frágiles avances democráticos y en derechos humanos que Birmania ha logrado en su transición desde un régimen militar”, señaló. Bachelet agregó que entre los detenidos tras el golpe se encuentran líderes políticos, defensores de derechos humanos y periodistas.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados