Gobierno israelí tiene plan listo para expulsar a Yasser Arafat

| Aviones espía sobrevuelan día y noche el edificio de Arafat y la inteligencia de Israel analiza hasta los mínimos detalles

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AP

RAMALA | ANSA y AP

Los planes israelíes para expulsar de Cisjordania a Yasser Arafat "están listos" y los comandos militares preparados para actuar, a pesar de que el presidente de la Autoridad Palestina advirtió, con un arma entre las manos, que no se entregará y que resistirá "hasta el último disparo".

Israel insistió el viernes que "retirará" a Arafat, a quien considera un obstáculo para la paz, a pesar de las objeciones internacionales, incluida la condena de la Unión Europea, Naciones Unidas y el mundo árabe, y la oposición de Estados Unidos.

Contra las objeciones estadounidenses, principal aliado de Israel, un ministro del gabinete dijo que Israel "no obedece órdenes de Washington".

"Los planes están listos", confirmó el vicejefe del estado mayor israelí, general Gaby Ashkenazi, después de que su gobierno voto "en principio" la expulsión de Arafat de Ramala.

En la Mukata, el cuartel general de Arafat en la ciudad de Ramalá, el presidente palestino le mostró su arma —lista para ser utilizada en caso de que las tropas israelíes intenten arrestarlo— al diputado israelí Ahmed Tibi.

"Me dijo que no se entregará, que combatirá hasta el último disparo", dijo Tibi a la radio militar.

Entre tanto, los vigías militares israelíes que ayer se apostaron sobre los techos de los edificios que rodean la Mukata se retiraron.

Fuentes periodísticas en Tel Aviv aseguraron que la presencia de los vigías era "esencialmente psicológica", ya que si Israel quiere conocer la rutina diaria de Arafat, "la mejor manera son los aviones sin piloto".

Desde hace dos meses aviones israelíes sobrevuelan el edificio donde se encuentra Arafat, de día y de noche, y envían las imágenes que captan a las pantallas de una unidad de inteligencia que analiza hasta los más mínimos detalles.

INFORMACION. En todo momento, Israel sabe o cree saber cuántas personas están con Arafat, si está armado o de cuántas armas dispone, a pesar de que el fuerte del presidente fue construido con precisión.

Miembros de una unidad militar israelí simularon días atrás el ingreso a la Mukata, según informó el diario "Maariv". El objetivo de los militares en el simulacro, agregó la publicación, era arrestar al presidente con vida.

Dos años atrás, los miembros de una unidad de élite penetraron en el cuartel general y lograron llegar hasta una puerta de distancia de Arafat, pero la orden de forzar el último obstáculo nunca llegó y los planes fueron archivados.

Según los medios locales, el objetivo de entonces era cargar a Arafat en un helicóptero y luego deportarlo hacia algún país islámico en Africa.

En esta ocasión, la ausencia del "factor sorpresa" complica la situación, advirtieron expertos militares, ya que Arafat está alerta y también sus guardias de cuerpo.

Además, en torno a la Mukata, hay seguidores del presidente decididos a entorpecer la llegada de los soldados israelíes.

Entrar al edificio es posible, aseguran los analistas militares, pero en su interior pueden desencadenarse enfrentamientos armados a corta distancia. Los militares israelíes se verían obligados, en ese contexto, a recurrir a un fuego "muy selectivo", a disparar sólo si vieran amenazada su propia vida, ya que Arafat debe salir vivo de allí.

RESCATE. En la Sayeret Matcal, una prestigiosa unidad de elite, muchos recuerdan la tarde del 14 de octubre de 1994 cuando en Bir Naballah, Ramalá, un comando israelí buscó penetrar en un edificio custodiado por militantes armados de Hamas para liberar a un rehén israelí, el sargento Nachshon Wachsman.

Entonces, cuando faltaba una hora para el ultimátum, y para aprovechar al máximo el "factor sorpresa", se decidió forzar con una carga explosiva la pesada puerta que obstruía el ingreso al lugar donde estaba el rehén.

El factor sorpresa se perdió y, a pesar de que el plan prosiguió como lo previsto, cuando la unidad Oketz lanzó sus propios carros de asalto para paralizar al enemigo, entre los instantes que mediaron entre la primera y la segunda deflagración, el rehén fue muerto.

Hoy, con el transcurso de las horas, se fue diluyendo la posibilidad de una acción de fuerza contra Arafat, sobre todo por la presencia en la zona de manifestantes que desde el jueves a la noche se acercan al lugar para expresar su solidaridad al líder palestino.

En este marco, centenares de policías israelíes tomaron ayer el control de la Explanada de las Mezquita de Jerusalen, donde —según testigos— tres niños lanzaron piedras contra agentes y fieles judíos que se encontraban orando frente al Muro de los Lamentos.

"De ningún modo se trata de asesinarlo"

JERUSALEN

La decisión del gabinete de seguridad israelí de "quitarse de encima" a Yasser Arafat, "de un modo y de una manera que serán decididas luego", es el fruto de un compromiso ambiguo en el que cada palabra ha sido cuidadosamente estudiada.

La decisión de principio fue adoptada por Israel el jueves durante una reunión del gabinete de seguridad, que agrupa a los 11 ministros considerados como los más importantes.

El encuentro había sido convocado en Tel Aviv por el primer ministro, Ariel Sharon, a su regreso anticipado de un viaje a India a causa de dos atentados suicidas cometidos el martes en Israel, que provocaron 15 muertos.

Las deliberaciones de ese tipo son por lo general secretas, pero varias informaciones fueron filtradas a la prensa israelí, que las publicó ayer.

Según esas fuentes, durante la reunión Sharon apuntó contra Arafat con una violencia particular.

"Arafat es el peor de los asesinos al que se haya enfrentado el pueblo judío a lo largo de la historia. El es la causa de una catástrofe para su propio pueblo y no cabe ninguna duda de que no podremos solucionar el conflicto actual sin poner fin a su poder", enfatizó.

El consejero jurídico del gobierno, Eliakim Rubinstein, insistió en ese sentido al calificar al líder palestino de "criminal de guerra".

OBSTACULO. Sharon solicitó al gabinete aprobar el texto de un comunicado según el cual Arafat constituye un "obstáculo para la paz" y que estipula que Israel se encargará de "quitarse de encima ese obstáculo" en el momento oportuno.

Algunos ministros, en cambio, propusieron una terminología más suave, como "expulsar" en lugar de "quitarse de encima", término que puede sugerir que Israel quiere eliminar físicamente al líder palestino.

Pero, con el apoyo de la extrema derecha de su gobierno, Sharon se opuso a toda modificación del texto. Incluso el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, se mostró particularmente virulento.

"Por la seguridad de nuestros ciudadanos, debemos expulsar a Arafat (...). A mi juicio, debemos hacerlo y me da igual si se lo liquida", afirmó, según publica el diario "Maariv".

Pero Sharon lo interrumpió: "no quiero escuchar cosas parecidas en este recinto, de ningún modo se trata de asesinato o de liquidación".

El jefe del Estado Mayor, el general Moshé Yaalon, y el jefe de Inteligencia Militar, el general Aharon Zeevi, aprueban en principio la idea de expulsar a Arafat, pero consideran que el momento no es oportuno.

En cambio el jefe del Shin Beth (servicio de seguridad interior), Avi Dichter, desaprueba la medida. "Mejor sería que (Arafat) se quede bajo nuestra vigilancia (en Ramalá) a que esté exiliado por el mundo sin que podamos saber cómo nos va a perjudicar", dijo, en relación al hecho de que el líder palestino está privado de su libertad de desplazamiento desde hace 20 meses.

Finalmente, el comunicado fue aprobado por todos los ministros menos uno, el de Interior Abraham Poraz, del partido centrista laico Shinui. AFP

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