WASHINGTON | AFP
Los abogados de las tabacaleras y del gobierno estadounidense comenzarán una larga batalla legal a partir de mañana, a través de la cual el departamento de Justicia intentará ganar una demanda por 280.000 millones de dólares contra la industria del tabaco.
El caso, que demoró cinco años en llegar a juicio, alega que la mayor compañía tabacalera manipuló la información acerca de los niveles de nicotina, mintió sobre los riesgos de fumar y realizó, entre otras cosas, campañas publicitarias multimillonarias dirigidas a adolescentes.
Se trata de la primera vez que el gobierno estima la cuantía de los daños y la parte acusadora busca probar que las tabacaleras lograron ganancias ilegítimas durante 50 años de prácticas de mercado fraudulentas y peligrosas.
CONSPIRACION. Los fabricantes de cigarrillos "han ejecutado —y siguen haciéndolo— una masiva conspiración, que lleva medio siglo, para engañar al público", según la denuncia del gobierno.
El plan resultó "en extraordinarias ganancias durante el último medio siglo, pero ha tenido consecuencias devastadoras en la salud pública".
En 1953, los jefes de cinco de las principales fabricantes de tabaco se reunieron en el Hotel Plaza de Nueva York para desarrollar un plan para "conducir en conjunto una campaña de relaciones públicas a largo plazo para contrarrestar la creciente evidencia que vinculaba el fumar con una gran cantidad de enfermedades serias", indicó el documento.
El resultado fue una "conspiración fraudulenta" en la que la industria cuestionó la amplia evidencia contra el tabaco y auspició su propia investigación "independiente", para engañar al público y negar el daño que provoca el cigarrillo.
Los abogados del departamento de Justicia también pretenden lograr controles más estrechos en la fabricación de cigarrillos, en su mercadeo, venta y etiquetado.
Los acusados son Philip Morris USA —que controla la mitad del mercado tabacalero de Estados Unidos—, RJ Reynolds Tobacco, Loews Corp’s Lorillard Tobacco, British American Tobacco PLC y Liggett Group.
William Ohlemeyer, abogado de Altria, empresa madre de Philip Morris, afirmó ayer que la industria del tabaco ya ha cumplido con buena parte de las demandas del gobierno a través de un juicio de 1998, en el que 46 gobiernos estatales cobraron 246.000 millones de dólares en 25 años por los gastos de salud pública derivados de la adicción al cigarrillo.
Las empresas tabacaleras "venden productos peligrosos y adictivos, pero lo hacen con una advertencia sobre la salud", subrayó Ohlemeyer.
pistas
El gobierno cuenta con un equipo de 35 abogados y 16 asistentes que trabajan en el caso, encabezados por Sharon Eubanks. Desde 1999, el equipo legal federal ha gastado más de 135 millones de dólares en el caso.
Philip Morris, una de las empresas demandadas, contrató al "superabogado" Dan Webb, quien coordinará al equipo de juristas de la defensa. Webb, de 58 años, ha defendido a empresas como Microsoft, McDonald’s y General Electric.