Fútbol y política se cruzan en Argentina

Barrabravas. Hinchadas Unidas Argentinas inauguró su sede y prometió solidaridad

 20100102 351x591

Buenos Aires | "Vamos a mostrar el trabajo social de Hinchadas Unidas Argentinas. Esto es todo amor y paz". Las palabras fueron del "Bebote", el líder de la barra brava del club Independiente. Esta semana, Hinchadas Unidas Argentinas estrenó su nueva sede.

Caía el sol y los hinchas se preparaban para el acto de inauguración de la casa porteña de la ONG que está formada por más de 50 líderes barrabravas y que preside Marcelo Mallo, un controvertido dirigente kirchnerista, de histórica relación con el jefe del Gabinete, Aníbal Fernández, miembro de la agrupación Compromiso K y "amigo" de Rudy Ulloa, un fiel apoyo del matrimonio K.

"La banderita de Kirchner la tenía que traer", dijo Mallo cuando pasó al lado de un cartel con una "V" y una foto de un pingüino. Ese es el símbolo que hizo famosa a la ONG por aparecer en decenas de banderas en varios estadios del país; el mismo ícono por el que Mallo fue acusado de ser el nexo con la política para "negociar" beneficios para las barras. El más próximo: llevarlos al Mundial de Sudáfrica de la mano del Gobierno.

En la presentación de esta semana, Marcelo Mallo enumeró una lista de "sponsors" que les permitirán llevar al menos 500 hinchas a Sudáfrica. Son los mismos que suelen tener relación directa con los clubes. Los mismos que le permitirán pagar el alquiler de la nueva sede, casi US$ 2.600 mensuales. Y los mismos que, según Mallo, sostendrán "la pata solidaria" de la ONG de hinchas.

Porque el líder habló de "convertir" a los barras en "líderes sociales" y aseguró que en estos días repartirán 10.000 juguetes. Y hasta habló de que los hinchas construyan viviendas sociales en Sudáfrica durante "los momentos libres" en los 40 días que dure el Mundial del próximo año.

Mallo dice perseguir dos objetivos de mediano plazo: "Ayudar a los pobres y erradicar la violencia en el fútbol". Esto último también podría ser un negocio, ya que algunos jefes de las hinchadas proponen que los clubes los contraten para evitar grescas y alcanzar las pelotas perdidas. La Nación/GDA

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar