La oposición georgiana anunció que continuará las protestas por la controvertida ley de agentes extranjeros, que fue retirada en la mañana de ayer jueves por la mayoría gobernante y que ha causado una de las mayores crisis políticas de los últimos años en el país caucásico.
El proyecto es considerado por sus detractores una réplica de la ley aprobada hace una década por Rusia, que permite al Estado reprimir y prohibir las opiniones críticas de la oposición, ONG y medios de comunicación.
A fines de febrero en el Parlamento georgiano fueron presentados dos proyectos de ley sobre agentes extranjeros: uno sobre la transparencia de la influencia extranjera y el otro sobre el registro de agentes extranjeros.
La primera versión, respaldada por el partido gobernante Sueño Georgiano y aprobada en primera lectura, exigía a cualquier organización que recibiera más del 20% de su financiación del extranjero, que se registrara como “agente extranjero” so pena de multas sustanciales.
La segunda versión, que aún no ha sido votada, prevé tanto castigos administrativos como penales en caso de que las personas u organizaciones jurídicas con financiación extranjera eludan inscribirse como tales. La aprobación de la primera versión de la ley en primera lectura provocó esta semana multitudinarias protestas.
El jefe de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, alertó que el proyecto de ley sobre la “transparencia de la influencia extranjera” puede “tener graves consecuencias en las relaciones” con la UE.
Esa norma es “incompatible” con los valores y normas de la UE y va “en contra” del objetivo del país de unirse al club comunitario”, advirtió Borrell.
Con información de EFE y AFP