BUENOS AIRES | LA NACIÓN / GDA
El secretario de Comercio Interior argentino Guillermo Moreno informó a las principales cadenas de supermercados la decisión de impedir el ingreso de alimentos importados que tengan un equivalente de producción nacional.
"Mientras haya un fabricante nacional, no hay razón para trabajar con un producto importado. El que quiera seguir trayendo palmitos o ananá no va a tener problemas, pero no vamos a permitir que se sigan importando jamón crudo italiano o chocolates desde Europa", dijo Moreno a los comerciantes.
A partir del 1° de junio las góndolas de los supermercados argentinos sólo ofrecerán productos fabricados en el país. La restricción regirá para una larga lista de artículos, desde las pastas italianas hasta las cervezas alemanas, pasando por el aceite de oliva español o el chocolate suizo.
Ya se registraron problemas con la importación de alimentos cuando cadenas de supermercados encontraron trabas para traer choclos desde Brasil. La producción nacional no cubre toda la demanda interna y por eso las firmas locales se abastecen de choclo brasileño.
La restricción también afectará a las multinacionales que trabajan con un sistema de complementación de su producción a nivel regional.
"En nuestro caso, estamos trabajando con algunas líneas de productos que se fabrican en Brasil y otras diferentes que hacemos en la Argentina", señaló el gerente de una compañía extranjera con presencia en toda la región.
Para explicar el porqué de la medida, Moreno se amparó en el argumento de que había que proteger la industria nacional ante una eventual invasión de alimentos importados gracias a la debilidad del euro.
Sin embargo, la traba a las importaciones podría convertirse en un arma de doble filo: los comerciantes alertan que una restricción a la oferta provocaría una nueva ola de aumentos de precios, como ya sucedió cada vez que se cerró la economía.