INFLACIÓN
140.000 personas participaron en la manifestación, según los organizadores; la policía, en cambio, calcula que fueron 30.000 personas.
Miles de personas se manifestaron en París ayer contra la carestía de la vida, en plena crispación social tras tres semanas de una huelga en las refinerías que ha provocado un desabastecimiento de gasolina en el país.
La manifestación fue convocada por partidos de izquierda y respaldada por cientos de asociaciones que buscan mantener la tensión creada por la huelga en refinerías del grupo TotalEnergies.
El principal objetivo era llamar la atención sobre la difícil situación de los trabajadores que se enfrentan a un aumento del coste de vida -la inflación fue del 5,6 % interanual en septiembre- y criticar la falta de acción política contra el cambio climático.
“Vamos a tener una semana como no se ve muy a menudo”, dijo el líder del partido de izquierda radical, La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélénchon.
Varios sindicatos convocaron para el mañana, martes, una jornada nacional de huelgas, que se prevé afectará al transporte por carretera y ferroviario y al sector público.
“Todo se está juntando. Empezamos con esta marcha, que es un éxito inmenso”, dijo Mélénchon, satisfecho.
Según los organizadores, 140.000 personas participaron en la manifestación. La policía, en cambio, calcula que fueron 30.000 personas. Algunos manifestantes llevaban chalecos amarillos, símbolo de las protestas antigubernamentales de 2018 que desafiaron al gobierno del presidente Macron.
"Inaceptable"
La protesta ocurre dos días después de que el gigante energético francés TotalEnergies anunciara un acuerdo de incremento salarial (7% más bonificaciones) con los dos mayores sindicatos que representan a la plantilla de sus cuatro refinerías en Francia.
Pero el sindicato CGT, conocido por su combatividad, se ha negado a aceptarlo, reclamando un incremento del 10%, y sus miembros continúan manteniendo los piquetes.
El ministro de Cuentas Públicas, Gabriel Attal, aseguró que seguir con la huelga que ha creado un desabastecimiento de combustible en todo el país era “inaceptable”.
“Evidentemente hay un derecho de huelga, pero en un momento el país tiene que poder funcionar”, dijo en una entrevista con medios franceses.
Donde sí se levantó la huelga fue en las dos refinerías del grupo Esso-ExxonMobil en Francia, gracias a un acuerdo salarial alcanzado el martes y bajo la presión del ejecutivo, decidido a tomar el control de las plantas para que se reanudara la actividad.
Reforma de pensiones
La magnitud de las protestas podría influir en la capacidad del gobierno para implementar su controvertida reforma del sistema de pensiones. Macron quiere atrasar la edad de jubilación (hoy en 62 años), para equiparar a Francia con otros países europeos. Pero los sindicatos y la izquierda se oponen a este cambio.