REVISIÓN HISTÓRICA

Francia abre sus archivos a 25 años del genocidio en Ruanda

Macron ordena revisar el rol del país y acelerar el juicio a los responsables.

Los ruandeses conmemoran el 25 aniversario del genocidio. Foto: Archivo
Los ruandeses conmemoran el 25 aniversario del genocidio. Foto: Archivo

Emmanuel Macron anunció dos gestos para intentar dilucidar el rol de Francia en el genocidio ruandés de 1994, al abrir a los historiadores los archivos y reforzar los medios para llevar ante la justicia a los responsables de aquellas matanzas.

Con motivo del 25 aniversario del genocidio de Ruanda, Macron recibió ayer viernes en el palacio del Elíseo a miembros de la asociación Ibuka France, fundada en 2002 como la versión francesa de Ibuka (“Recuerda”), principal organización de supervivientes del genocidio en Ruanda.

En esta ocasión, Macron anunció la creación de un comité de historiadores que tendrá acceso a los archivos franceses sobre el período 1990-1994. “Esta comisión, de ocho investigadores e historiadores, bajo la égida del profesor Vincent Duclert, tendrá como misión consultar el conjunto de archivos franceses relativos al genocidio, en el período 1990-1994, para analizar el rol de Francia (...) y contribuir a un mejor conocimiento del genocidio de los tutsis”, indica el comunicado.

El informe deberá ser entregado en un plazo de dos años.

La creación de esta comisión corresponde a un compromiso de Macron con el presidente ruandés Paul Kagame en mayo de 2018.

El papel de Francia antes, durante y después del este genocidio -que causó entre abril y julio de 1994 entre 800.000 y 1 millón de muertos, esencialmente en la minoría tutsi- sigue siendo objeto de polémica. Entre los aspectos más debatidos figura la magnitud de la asistencia militar aportada por Francia al régimen del presidente ruandés hutu Juvénal Habyarimana de 1990 a 1994, y las circunstancias del atentado que le costó la vida el 6 de abril de 1994, que desencadenó el genocidio.

Macron, pese a haber sido oficialmente invitado por Kagame, será el gran ausente de las ceremonias de conmemoración del genocidio, que se celebran en Kigali mañana domingo. En su lugar, acudirá el diputado Hervé Berville, un huérfano tutsi ruandés adoptado por una familia francesa en 1994.

Emmanuel Macron. Foto: AFP.
Emmanuel Macron. Foto: AFP.

Además Macron anunció un “refuerzo” de los medios judiciales y policiales para llevar a juicio a los responsables franceses “en un plazo razonable”, indica el Elíseo.

Hasta 1994, Ruanda era el hogar de un 85% de hutus, un 14% de tutsis y un 1% de twas, pero en 2003 la nueva Constitución prohibió la diferenciación por etnias y todos pasaron a ser ruandeses a secas. El genocidio fue consecuencia de la extrema polarización del conflicto entre hutus y tutsis, de la que Ruanda culpa a los colonizadores belgas y franceses. Estas potencias extranjeras apoyaban a los hutus y su persecución de los tutsis, que forzó un éxodo masivo a países vecinos en la década de los años 60 y 70.

La muerte del presidente hutu Juvénal Habyarimana, al ser derribado el avión en el que viajaba el 6 de abril de 1994, agudizó las disputas étnicas y desencadenó el 7 de abril casi 100 días de terror y sangre, que acabaron cuando en julio el Frente Patriótico Ruandés (RPF), de Kagame, se hizo con el control del país. La llegada al poder de Kagame (tutsi) es una historia de luces (por su liderazgo y superación del conflicto) y sombras (por su mano dura contra la oposición y la disidencia).

Hoy Ruanda es el país del mundo con más mujeres en el Parlamento (63%) y está entre los 10 países africanos con mayor crecimiento económico anual (8%).

La esperanza de vida es ahora de 67 años (datos de 2017 del Banco Mundial), mientras que en 1994 era solo de 29 años, y la población, que cayó a menos de 6 millones de personas durante el genocidio, ya se ha duplicado.

Bélgica pide perdón a los niños mestizos

Bélgica presentó oficialmente este jueves sus disculpas a miles de niños nacidos en África de padre belga durante el período colonial y arrebatados a sus madres. “En nombre del gobierno federal belga, pido disculpas a los mestizos nacidos de la colonización belga y a sus familias por las injusticias y el sufrimiento que padecieron”, declaró el primer ministro Charles Michel, ante la Cámara de Representantes. Bélgica fue la potencia colonial del Congo belga -actualmente, República Democrática del Congo- hasta su independencia en 1960 y de Ruanda-Urundi, que en 1962 dio nacimiento a Ruanda y a Burundi.

Matanza “planificada, metódica y sistemática”

Hoy sábado se cumplen 25 años del asesinato del presidente ruandés Juvénal Habyarimana (hutu), que desencadenó en 1994 el genocidio de Ruanda, el peor cometido en África. Perpetrado en apenas 100 días, el genocidio causó la muerte de entre 800.000 y un millón de personas, la mayoría de la etnia tutsi a manos de hutus, de manera “planificada, sistemática y metódica”, denunció la ONU.

La población de Ruanda, excolonia belga, está compuesta en un 85% por habitantes de etnia hutu y en un 15% por tutsis, quienes integran esta nación de unos 12 millones de habitantes. Las rivalidades étnicas datan de la época colonial, de cuando Ruanda se encontraba bajo el mando de Alemania (1894), para pasar después a ser controlada por Bélgica a partir de 1916. La masacre se prolongó desde el 7 de abril hasta mediados de julio de 1994, cuando se formó un Gobierno de Unidad Nacional con Pasteur Bizimungu (hutu) como presidente y Paul Kagame (tutsi) como vicepresidente.

Desde 1995, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) creado por el Consejo de Seguridad de la ONU, ha dictado 93 sentencias condenatorias individuales. En paralelo al TPIR, confluyeron dos tribunales más en Ruanda: uno promovido por el Gobierno y otro popular conocido como los juzgados “gacaca”, que dictaron miles de condenas.

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