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Fiscalía abre investigación al presidente peruano Martín Vizcarra

Esta es la segunda acusación de este tipo contra el presidente, en momentos en que Perú se prepara para las elecciones del 11 de abril del 2021.

Martín Vizcarra, presidente de Perú. Foto: AFP
Martín Vizcarra, presidente de Perú. Foto: AFP

El presidente de Perú, Martín Vizcarra, será investigado por la fiscalía como sospechoso de haber recibido sobornos para otorgar obras públicas cuando era gobernador de la sureña provincia de Moquegua entre 2011 y 2016.

Esta es la segunda acusación de este tipo contra Vizcarra, en momentos en que Perú se prepara para las elecciones del 11 de abril del 2021.

Vizcarra se une así a la nómina de mandatarios peruanos acusados, detenidos o bajo investigación por corrupción: Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Ollanta Humala (2011-2016), Alejandro Toledo (2000-2006), Alberto Fujimori (1990-2000) y Alan García (1985-1990 y 2006-2011), quien se suicidó mientras era investigado.

De todos modos, el fiscal deberá esperar hasta que Vizcarra termine su mandato en junio de 2021 para poder levantar cargos. Según la Constitución de Perú, el presidente sólo puede ser acusado durante su período por traición a la patria o por impedir las elecciones.

La decisión de la fiscalía se basa en declaraciones de aspirantes a colaborador, figura que otorga beneficios legales a personas que confiesan y aportan información creíble y contrastable para ayudar en la causa.

Uno de los casos bajo investigación está vinculado a la empresa Obrainsa, dirigida por Elard Tejeda, sospechoso junto con Vizcarra de los delitos de cohecho y colusión. Tejeda era investigado por el fiscal en el marco de un proceso denominado “club de la construcción”, una asociación de constructoras peruanas y extranjeras que durante años repartieron coimas y recibieron contratos de obras públicas de forma coordinada.

En ese contexto, un aspirante a colaborador relató y brindó documentación al fiscal indicando que Obrainsa pagó un millón de soles (unos 300.000 dólares) a Vizcarra por otorgar el proyecto hídrico Lomas de Ilo, cuando era gobernador de Moquegua. Según el relato del testigo difundido por medios peruanos, Vizcarra pidió dinero a cambio de ofrecer información privilegiada a la empresa para que ésta ganara el concurso.

La apertura de esta investigación coincidió con la revelación de que otros aspirantes a colaborador eficaz denunciaran otro supuesto acto de corrupción de Vizcarra en Moquegua, vinculado a la construcción de un hospital.

En este caso Vizcarra habría cobrado 1.300.000 soles (unos 370.000 dólares) para facilitar que el Consorcio Hospitalario Moquegua, formado por las empresas Iccgsa e Incot, recibiera la adjudicación de la obra.

“No he recibido ningún soborno por ninguna obra ni en Moquegua ni en ninguna parte del Perú ni del mundo”. Así de categórico respondió Vizcarra a estas acusaciones.

Según el mandatario, la seguidilla de graves acusaciones en su contra responden a intentos para “desestabilizar al Gobierno”. Vizcarra ya insistió en esta tesis hace algunas semanas, cuando el Congreso intentó destituirlo por el denominado caso “Swing”, la supuesta contratación irregular de un artista por parte del Estado.

En una entrevista al canal América Televisión el domingo, el mandatario dijo que “hay un esfuerzo político y económico para sacar a Vizcarra, porque quisieran incluso que las elecciones no sean en abril y eso es lo riesgoso”. En cuanto a las acusaciones de los aspirantes a colaborador, el mandatario recordó que “llevan dos años solicitando ser colaboradores y no pueden mostrar una sola prueba de estos infundios que rechazo categóricamente”.

En la tarde noche del domingo se difundieron unas imágenes del mandatario junto con Antonio Camayo, protagonista del sonado caso de corrupción judicial de “Los cuellos blancos del puerto”. Esas imágenes parecían demostrar que Vizcarra había mentido a la población cuando negó haberse reunido e incluso conocer a esa persona.

Sin embargo, aparecen inconsistencias en las fotografías, pues por un lado el mandatario parece tener un peso mayor al suyo habitual y por otro, el reflejo de una mano hace pensar que el documento gráfico ha sido editado. “Hay que verificar esa foto. Mi fluctuación de peso es entre 3 a 4 kilos, nunca he subido 20 kilos como ahí en la foto. Yo no reconozco esa foto. Lo que es absolutamente claro es que con el señor Camayo nunca he tenido ninguna relación”, dijo el mandatario en referencia a este suceso.

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