Felices cerca de la planta nuclear

En California, lo de Fukushima no preocupa a nadie

California | Sol todo el año, vistas a playas con columpios y ciclovías en la arena y un alto nivel de vida: así se vive a menos de 10 minutos de la planta de San Onofre, un balneario en el Sur de California de afortunados, que, mientras Japón vive una de las peores crisis nucleares de la historia, reniegan del riesgo radiactivo.

"Me encanta estar aquí, amo la planta nuclear, la vida es bella aquí", dijo el administrador de una oficina de bienes raíces en la calle principal de San Clemente (100 km al suroeste de Los Angeles).

El hombre que no quiso identificarse se confesó cansado de que durante el último mes la prensa "creara alarmas" sobre San Clemente a raíz de lo ocurrido en Fukushima.

"Nos enorgullece estar cerca de una planta nuclear. Tenemos suerte de vivir aquí", agregó este hombre de unos 50 años, que se niega a dar su nombre.

La mayoría de los residentes de los balnearios cerca de esta central operativa desde 1984 se expresa en el mismo sentido. "He vivido aquí durante 22 años y nunca hubo un problema. Mi lema es: ¡Vive un día a la vez y disfrútalo! Hay demasiadas cosas para preocuparse en este mundo. Esto es Estados Unidos, no es Japón, no es Rusia", declaró Al Parker mientras tomaba sol en la playa de San Clemente.

Al igual que la central de Fukushima -dañada por el terremoto del 11 de marzo en Japón-, la planta de San Onofre está al borde del Pacífico y en una zona sísmica, como toda California.

Según la empresa de electricidad que opera la central, Southern California Edison, la planta "está construida para soportar un terremoto de magnitud 7,0 que se produzca directamente debajo" de sus bases.

La central de Fukushima también estaba preparada para un terremoto de esa magnitud, pero el sismo fue de 9,0. AFP

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